Tendencias Peligrosas

De los creadores del autosabotaje y la provocación llega: el arte del autoengaño. Fichajes a coste cero, ¿apuesta segura o ilusión vacía?

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De los creadores del autosabotaje y “nos encanta provocar a nuestra afición” llega: el arte del autoengaño.

Hace unos ayeres, el fichaje del desconocido Viñas ilusionó al conjunto Azulcrema tras el rendimiento del uruguayo en su primer torneo. Después de ese fichaje, América creyó que solo los idiotas pagaban grandes cantidades de dinero cuando “el pan” está en los futbolistas desconocidos de equipos cuyas ciudades no figuran ni en Google Maps.

A la camada de Viñas se sumaron Richard, Benedetti, Leo Suárez y Sebastián Cáceres, por citar a algunas de las grandiosas joyas que el América había “descubierto”.

Viajando cuatro o cinco años al futuro, el único que vale la pena es Cáceres, y eso es porque el “Loco” Bielsa hizo el favor de arreglar lo que en Coapa no pudieron. El resto, bandazo tras bandazo.

Con los fichajes de Diego, Cabecita y Julián, parecía que iniciaba una nueva política de fichajes que se decantaba por tipos de gran calidad, figuras en la liga, y absolutamente probados en el balompié Azteca.

Entonces apareció Igor Lichnovsky. Un tipo que llegó sobre la hora, a coste cero, y Tigres pagando el salario. El chileno, para sorpresa de una buena mayoría, se adaptó rápido y rindió con creces hasta levantar el título.

Visto el resultado del chileno, se prendió un bombillo sobre la cabeza de Baños: “¿Y si nos apuntamos con otro coste cero? El patrón estará contentote, caón”. 

Y así, como con ganas de fastidiar a la afición con la cual, la paz nunca dura más de dos semanas, América anunció a Cristian Calderón. Un tipo que lleva más portadas de escándalo que logros en su carrera futbolística. Un fichaje impensable, pero eso sí, “a coste cero”.

Y no, no está mal traer un jugador humilde, intentar con una joya, traer figuras o buscar un coste cero promisorio.

Lo que está mal es pensar que cada vez que una apuesta sale medio bien, entonces hay que seguir haciendo lo mismo porque ya se descubrió el hilo negro.

Los fichajes tienen que ser una mezcla de diferentes tipos de perfiles que incrementen el nivel competitivo del equipo. Si bien el caso de Igor es particular, los costes cero tienen esa condición por algo: nadie los quiere, y seguro que razones hay. 

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