NidoAzulcrema
Pista: el culpable trae corbata negra.
Pista: el culpable trae corbata.

Casi. Pero no.

Ese bombazo de Arroyo que gritamos todos y nos ponía en semifinales no fue suficiente.

Y por supuesto, no puede ser nunca suficiente cuando te hacen uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete goles en una eliminatoria gracias a los planteamientos del señor entrenador cuyo nombre no me apetece escribir ahora.

Lo dijo muy claro cuando llegó: si tengo una cobija pequeña y he de destaparme alguna zona, seguramente serán los pies. Así enfrentó América la serie ante Pachuca y el marcador de 5-7 global habla por sí solo. Perdimos con los pies congelados.

Es claro que la expulsión de Goltz complicó el panorama. Sí, pero no se puede utilizar de pretexto con el antecedente de que en el mismo estadio, con un clima similar y en una final, se logró conseguir el título. Sí, hablo de la expulsión de Molina ante Cruz Azul en el 2013.

El plantel está acostumbrado a jugar esta clase de partidos. Tantas finales en años recientes les han enseñado a sortear esta clase de situaciones.

Si repasamos los goles a favor, podremos observar algo curioso: todos fueron individualidades.

1: Bombazo de Arroyo en la ida.
2: Benedetto recibe un regalo.
3: Chilena de Oribe.
4: Centro desviado a remate de Arroyo que Pablito gana por aire.
5: Bombazo de Arroyo.

No hubo una sola jugada de conjunto que terminara en gol porque no hay sistema más allá de atacar cual caballos desbocados y que los de atrás le hagan como puedan.

Atrás se vio una marca terrible. Esta misma defensa con los Aguilar, Ventura y Goltz había funcionado muy bien en los meses anteriores. Samudio llegó este torneo y no desentonó.

Entonces, muy curioso me resulta que en este torneo se hayan visto tan débiles y fácilmente superables. Nahuelpán parecía un crack.

Nunca entendió el DT que ganar el medio campo es importante para que no nos apedrearan el marco como hizo Pachuca. Así fue a lo largo del torneo también.

En fin. Aquí se acaba una vez más nuestra ilusión del bicampeonato.

Honestamente, yo no apostaría por la continuidad de un entrenador que fue goleado tantas veces en el torneo. Herediano (aunque al final los doblegamos), Veracruz, Querétaro y ahora Pachuca en un ida y vuelta nos hizo 7. Habría que buscar en los registros cuándo fue la última vez que ocurrió esto. Ni con ROMANO, sí, ROMANO, ese que nos dejó en el sótano sufrimos tales goleadas.

Claro, no todo es culpa del de la banca. Lo de Quintero fue horroroso toda la temporada. La intermitencia de los contenciones fue notoria. La decepción de Pellerano y que realmente de sustitución no hay alguien que pueda revolucionar las cosas.

Gracias Muñoz, porque siempre estuviste para sacar manotazos que nos salvaron en muchas ocasiones.

Gracias Pablito, porque eres un guerrero absoluto y respetas esta camiseta como pocos. Ojalá te quedes mucho tiempo.

Gracias Samudio, porque hoy te cansaste de correr por toda la pradera izquierda dándole cuanto centro pudiste a Benedetto y porque siempre que estuviste bien físicamente, cumpliste.

Gracias Arroyo, porque aunque siempre te hemos criticado hasta el cansancio por tu intrascendencia, en estos juegos de liguilla te has transformado y regalado esos goles que te han caracterizado en otros equipos.

Gracias Oribe, porque aunque te quedan pocas oportunidades para rematar, tu sacrificio en estos partidos es digno de enmarcar. Y gran gol el tuyo.

Y GRACIAS Rubens, porque eres el alma, motor y capitán absoluto de este plantel. Izquierda, derecha o hasta contención como hoy, no dejas de luchar y lo más importante: generar ocasiones de gol con base a tu habilidad.

No resta más que agradecer de verdad el gran esfuerzo que hicieron los que estuvieron en la cancha y que lucharon por la camiseta. Realmente nos hicieron soñar con otra mágica voltereta.

Toca esperar las noticias sobre movimientos oficiales los cuales estaremos publicando conforme vayan surgiendo.

Ojalá que lejos de empezar una cacería de brujas, se busque sumar porque no podemos seguir con 11 estelares y 10 irrelevantes.

Ya volveremos.

¡Dale América!