NidoAzulcrema
No más Alegría y Osadía

El ecuatoriano escribió una despedida en la red social Instagram que borró unas horas después.

Es difícil saber a ciencia cierta por qué la eliminó debido a que suena honesto y difícilmente hubiera escrito esa cantidad de texto si no estuviera seguro de que su destino está en otro lado. Quizá alguien del Club América le pidió que no se despidiera de esa manera hasta hacerlo oficial para evitar polémicas y/o complicaciones si es que se está negociando su traspaso.

¿De qué manera se le recordará?

Miky siempre fue la desidia hecha persona. Su problema no era tratar la pelota con los pies, si no en lo mental. Era de esos que dan la impresión de que “juegan cuando quieren” y sin duda, esos son los futbolistas más frustrantes para un aficionado. Sabes que puede, pero parece que nunca quiere.

Siempre estuvo descontento por no ser considerado titular indiscutible pero no fue capaz de convencer a Mohamed, Matosas, Ambriz y La Volpe de hacerle titular. Cuando una cuarteta de entrenadores no confía en ti, es que algo no se hace bien.

Sin embargo, en las pocas rachas donde se dedicó a jugar, lució como pocos. Sus tiros libres en momentos cruciales rompieron gargantas de emoción así como aquel violento remate de zurda ante Tigres que inició el camino al título en 2014.

Su último torneo fue decepcionante. La lesión de Cecilio le dejó con la oportunidad de bordarle su nombre a la banda izquierda pero no quiso cargar con esa responsabilidad y terminó por volver al banco.

Arroyo es un jugador exótico, de esos que se disfrutan en dosis pequeñas porque es distinto, porque tiene ese toque de “locura” que nunca sobra en un futbolista. Sin embargo, el plantel azulcrema es tan corto que se necesitan futbolistas de tiempo completo, jugadores que sean solución y no un volado.

Se le desea éxito a donde vaya que ofertas no le hacen falta. Qatar, China, Brasil, Ecuador o incluso otro equipo de México será el destino del Señor Alegría y Osadía.

¿Le extrañarás o te parece que será sano para él y América seguir caminos distintos?