NidoAzulcrema
¿Realidad o excusas?
¿Realidad o excusas?

Una de tantas trilladas frases que se repiten en el fútbol mexicano es la de creer que los extranjeros y/o naturalizados quitan el lugar a las fuerzas básicas.

Es innegable que en el fútbol mexicano hay un descontrol en cuanto a la cantidad de foráneos y naturalizados que puede tener un equipo.

Coapa luce de esta forma en el tema de los no nacidos en México:

  • Pablo Aguilar
  • Ventura Alvarado
  • Paolo Goltz
  • Osvaldo Martínez
  • Michael Arroyo
  • Andrés Andrade
  • Rubens Sambueza
  • Darío Benedetto
  • Darwin Quintero
  • Brian Lozano
  • William da Silva
  • Miguel Samudio

Esto hubiera sido impensable hace unos ayeres considerando que en el Distrito Federal se permitía un máximo de 4 extranjeros sobre la cancha.

En varios campamentos del balompié azteca se abordó este tema y Coapa no fue la excepción:

Es una realidad que a los extranjeros y a los naturalizados les exigen más que a los jóvenes y ellos deben de entender que tienen que trabajar y tengo solamente palabras de agradecimiento a los clubes de México que me dieron la oportunidad de jugar.
– Rubens Sambueza

Cuando inicié en Colombia me gané mi lugar sobre los extranjeros y no es algo que aplauda, pero igual me tocó a mí luchar y hasta que no di lo mejor no pude pasarlos y cada uno se gana su lugar y en cuanto a números tienen que ver eso los directivos.
– Darwin Quintero

Dice Rubens que la exigencia para los no nacidos en México es mayor que para los juveniles y no está diciendo mentira alguna.

El problema es que se confunde la paciencia con la exigencia.

Al chico se le perdona todo con la premisa de que “es joven”, como si recién comenzara a practicar con la pelota. Todo lo contrario para el foráneo: tiene que hacer todo de manera perfecta o que se vaya.

Darwin lo tiene claro: el lugar se gana a base de lucha y esfuerzo.

Pareciera que al juvenil promedio mexicano le gusta el papel de víctima del sistema. Los medios se encargan de repetir tantas veces que los extranjeros “quitan lugar a los mexicanos” que quizá la idea termina instalándose en su mente para que al final del día se tenga el pretexto de que “el entrenador no me pone porque prefiere a los extranjeros”.

Si el entrenador no les da los minutos toca entrenarse más fuerte, con más intensidad y aprovechar toda oportunidad para hacerse notar hasta que sea imposible para el técnico no colocarlos.

La historia azulcrema está plagada de mexicanos que se ganaron un lugar a base de esfuerzo, disciplina y talento. Ese es el camino a seguir para todos aquellos chicos que tienen la ilusión de trascender en el fútbol.

No me gusta un América con demasiados foráneos como ya he manifestado en ocasiones anteriores pero tampoco soy de los que creen que un juvenil debe recibir menos exigencia.

Cualquiera que sea parte del primer equipo del Club América tiene la encomienda de salir a dar su mejor versión y marcar diferencia sin importar el lugar donde nació.

Es un hecho que hay factores externos más allá de lo futbolístico a la hora de repartir minutos pero el talento en la cancha tarde o temprano termina imponiéndose para aquellos que no bajaron los brazos ni se escudaron en viejas excusas y frases trilladas.

¿No?