NidoAzulcrema
Es necesario un ajuste en cantidad de extranjeros

El próximo Clausura 2017 entrará en vigor la evolución de la regla 10/8 que se convertirá en 9/9.

Si no recuerdas en qué consiste, te cuento: los convocados a un partido de fútbol son 18 y se dividen en 10 extranjeros (como máximo) y 8 mexicanos (como mínimo obligatorio).

Se supone que la idea original es “forzar” a los clubes a tener por lo menos 8 jugadores mexicanos para “apoyar” al futbolista nacional y que no se vean desplazados por los extranjeros.

Las Águilas tienen actualmente a los siguientes foráneos: (1) Marchesín, (2) Goltz, (3) Valdez, (4) Pablito (5) Samudio, (6) William, (7) Paredes, (8) Ibarra, (9) Cecilio, (10) Arroyo, (11) Romero y (12) Quintero.

¿Recuerdas que al inicio se mandó a Michael Arroyo a la tribuna por falta de cupo? En ese entonces, fue “víctima” de la regla, pues América tiene registrados 12 extranjeros y solo podía convocar 10. Si te preguntas quién era el otro que normalmente acompañaba a Miky se trata de Cristhian Paredes.

Esta situación no fue tan grave porque la plaga de lesiones evitó el tener que mandar a dos cada jornada a la tribuna así que no había que “sacrificar” a nadie.

Ahora la regla pasa a ser nueve-nueve. Es decir, si América continuara con los mismos foráneos, 3 deberían ser enviados a la tribuna suponiendo que todos se mantengan sanos.

¿Cómo van a solucionar esto en Coapa? Si se les ocurriera registrar en el primer equipo (los rumores indican que así será) al tico Gerson Torres, estaríamos hablando de 13 jugadores extranjeros.

Una locura.

¿Pero por qué es esto un problema?

Quizá te preguntes: ¿cuál es el drama si equipos como Jaguares o Veracruz tenían 18 o 20 extranjeros sin problema?

Es cierto. Pero no se puede comparar lo que le cuestan los jugadores a esos equipos contra lo que le cuestan al América. Si se habla de que el presupuesto no es tan poderoso como en antaño, el Club América no se puede dar el lujo de mantener extranjeros viendo los partidos cómodamente en la tribuna.

Además, se crea mal ambiente y las caras largas hacen su aparición. Si partimos de la idea de que todos los jugadores quieren estar en la cancha, a ninguno le hará gracia que le envíen a la tribuna.

¿Y qué tal si se les envía a la tribuna como “castigo” por bajo rendimiento? Eso hablaría de una mala elección de refuerzos, ¿no te lo parece? El único castigado sería el propio club, pues se sigue pagando el sueldo del jugador esté en la cancha o la tribuna.

Claro está que tener el cupo exacto (9 en este caso), podría resultar en cierto exceso de confianza de parte de los foráneos sabiendo que no hay nadie a quien mandar a la tribuna.

¿Y cuál es la solución?

En mi punto de vista, solventarlo es relativamente sencillo:

Paredes puede ser enviado a otro club para que se adapte al fútbol mexicano o incluso regresar a Paraguay. Quintero ha demostrado que sus días como azulcrema terminaron hace mucho y seguramente este verano dejará el equipo. Arroyo es otro cuyo ciclo terminó desde hace meses así que bien podría regresar a su amado Barcelona de Guayaquil que tanto le desea entre sus filas.

De esta forma, quedaríamos con 9 y nadie tendría que ir a la tribuna.

El nuevo problema será “sacrificar” un par de los 9 restantes para dar cabida a Avilés y Guido Rodríguez que se rumora llegarán con el Piojo.

¿Qué harías tú? ¿Nos convertimos en Veracruz II con tanto extranjero o nos mantenemos en el límite?

La idea es ser realista. Ya sabemos que si nos ponemos quisquillosos, sería mas fácil decir que se queden Marchesín, Bruno, Pablito, Goltz, Cecilio y Renato mientras los demás pueden hacer sus maletas pero no va a ocurrir.

América nunca hace limpias y esta vez no será distinto. Si cuando había dinero “de sobra” no se hizo, menos ahora.