NidoAzulcrema
Tan grande es mi pasión como eterna tu existencia
Tan grande es mi pasión como eterna tu existencia

El Club América cumplió 100 años.

Cien años de grandeza. Cien años que han servido para forjar al equipo más ganador del país.

Dicen que ser americanista es un estilo de vida. Aficiones rivales buscan restar mérito cuando ganas y hacer fiesta cuando pierdes. No hay otro equipo que genere tanta polaridad como el nuestro.

Por eso saben tan bien las victorias importantes. Porque quedan grabadas historia y no importa lo que suceda. Podemos perder algunos clásicos pero los importantes como ante Chivas (83-84), Pumas (84-85) y Cruz Azul (2013) son nuestros, son para toda la vida y nadie lo podrá cambiar. Y no hay alegría más grande que estar del lado de los ganadores. De los que recuerda la historia.

Pero ser americanista no es sencillo. Quizá creciste viendo al mítico América de Reinoso y Borja en los setentas o la dorada época ochentera de Brailovsky, el “Negro” Santos y compañía. O quizá fuiste testigo del último héroe de acción, Cuauhtémoc Blanco. Por eso esperas siempre lo mejor de tu equipo. Siempre quieres mas. Si hacen tres, quieres cuatro. Si hacen cuatro, quieres cinco. Ser americanista conlleva una deliciosa dosis de insatisfacción constante.

Y es precisamente esta insatisfacción la que ayuda a que el Club América mantenga de cierta manera el rumbo. Porque sin exigencia constante es fácil caer en zona de confort y conformarse con lo mínimo indispensable. Pero no es así, el americanista demanda trofeo tras trofeo porque para eso fue creado este club. Para ganar. Porque tiene que existir diferencia entre las Águilas y los demás. La única forma de volar alto y mirar hacia abajo al resto es añadiendo trofeos a las vitrinas.

Hoy América cumple 100 años. Ha sido un camino de alegrías, tristezas, decepciones y hazañas que difícilmente podrá reproducir alguna otra escuadra.

Ha sido un camino espinoso. Ha sido un camino con épocas muy grandes y épocas muy tristes.

Pero sin duda, ha sido un camino que recorrería una y otra vez.

Porque ser americanista no es una afición.

Es un estilo de vida.

Feliz Centenario, querido Club América.