NidoAzulcrema
Estadio_Azteca
Todo niño sueña con pisar la cancha del Azteca.

Este 12 de octubre se celebra el aniversario 98 del Club América y, sin duda, muchos de ustedes ya se conocen las glorias, triunfos, derrotas y figuras de la historia del equipo, por lo que en lugar de comentar algo de esto prefiero contarles una anécdota de mi vida como seguidor azulcrema, pues todos los fans también somos parte de la institución y nos toca festejar.

En 1994, con sólo 10 años de edad, mis padres con ilusión me metieron a la escuela de fútbol infantil del club, la cual daba clases y tenía sus partidos dentro de las instalaciones de Coapa.

Gracias a esto, tuve la oportunidad de conocer y fotografiarme con las grandes estrellas de la época como Biyik, Kalusha, Del Olmo, Beenhakker, Luis García y, claro está, con un jovencito con enorme potencial llamado Cuauhtémoc Blanco.

Pero también me dio uno de los más grandes honores y gustos de mi vida: jugar un partido en la mismísima cancha del Estadio Azteca.

La fecha fue el 21 de octubre de 1994. Antes del partido de la Jornada 8 de la temporada, el cual era América contra Correcaminos, la escuela armó varios partidos en el Coloso de Santa Úrsula, siendo uno de estos el de mi equipo, llamado Astronautas y tenía como diseño del uniforme la mítica casaca de los 80, aunque era verde y negro y el escudo era una nave espacial.

Para dicha ocasión, miembros de mi familia (tíos, tías, primos, hermanos, padres y hasta mi abuelita) acudieron al estadio para apoyarme. Se sentaron cerca de donde hoy se coloca la Barra Monumental, por lo que las porras se escucharon sin problemas.

Corrí, intenté un tiro, pases y todo lo que corresponde, al igual que mis compañeros, pero el juego lo terminamos perdiendo por goleada.

Al final, nos tomamos una foto del recuerdo, que luego fue enmarcada, y me “robe” un poco del pasto de la cancha.

Al terminar, me fui a las tribunas con la familia y vimos el juego, el cual el América ganó 8-1.

Como ya se deben de imaginar, no destaqué en el campo y sólo estuve un año en la escuela del América, pero fue una gran experiencia que nunca olvidaré.

Por el momento me despido, no sin antes invitarlos a contarnos una de sus anécdotas como seguidores azulcremas.