NidoAzulcrema
Hasta pronto, CRACK.
Hasta pronto, CRACK.

Qué alegría volver a verte, América. ¡Qué alegría! Hacía tanto tiempo que no te comportabas como yo te conozco que a veces pienso que fue un sueño.

Ver el nombre de Cuauhtémoc Blanco en una alineación de 2016 me parecía una historia de ficción. Pero no, ahí estaba él. Mi capitán. Tu hijo pródigo, América. Ese que bajó del olimpo azulcrema para volar con nosotros una última vez y recordarnos que ser americanistas no es una afición, es un estilo de vida.

Y lo confieso. Poco me importó quienes eran los que acompañaban al titán azulcrema. Estuve acostumbrado a que siempre fuera él y diez más por lo que hoy no iba a ser distinto.

Quería verlo a él. Quería recordar los viejos tiempos. Quería hinchar el pecho de orgullo viéndolo defenderte otra vez. Quería volver a sentir la esencia del americanismo en la cancha. Quería ver magia. Quería transportarme en el tiempo.

Quería todo.

PRIMER TIEMPO

Silbó el árbitro y de pronto nos transportamos a un mundo surrealista. ¿Oribe y Cuauhtémoc en punta? Sí. ¡Oribe y Cuauhtémoc!

La fiesta azulcrema comenzó con el capitán Blanco moviendo la bola de un lado a otro con la cara interna del botín. Los muchachos entendieron que era el día de Cuauhtémoc y se pusieron a su servicio.

Morelia no tenía del todo claro qué estaba pasando. Ninguno se animaba a plantarle cara al que portaba el cien en la espalda. Quizá nadie quería arriesgarse a que un veterano de cuarenta y tres años le pintara la cara.

El estadio estuvo a diez centímetros de necesitar reconstrucción total. Como si fuera un homenaje a sus mejores días, Cuauhtémoc recibió la pelota de Oribe y dejó en el camino al primero tras enganche de zurda, se sacó al segundo con un amague y punteó por encima del arquero…

La pelota parecía bajar en cámara lenta. Giraba y giraba sin dejarse seducir por las redes que extendieron sus brazos para abrazarla. Su indecisión la llevó al travesaño y ahogó un grito de gol que se hubiera escuchado hasta la luna.

Veo el reloj. Quedan veintiún minutos de los treinta estipulados para el adiós definitivo y no se que hacer para detener el tiempo. No quiero que termine. No quiero que nadie me arrebate su magia otra vez…

Porque entre más lo veo jugar, más me hace sentir como si nunca se hubiera ido y se intensifican las ganas de romper todos los cronómetros para permanecer siempre en este limbo donde el América se comporta como el América…

Pero el tiempo no se detiene y Cuauhtémoc disfruta cada segundo. Se junta con Sambueza, combina con el Rifle, y Oribe siempre lo busca. Parecía un cuarteto que ha jugado junto toda la vida.

Llega el minuto indeseado pero el cambio por Darwin aún no está listo ni se ve próximo. Menos mal. Más magia.

Con el rostro bañado en sudor y la camiseta empapada, Cuauhtémoc prepara una última alegría por su banda predilecta, la izquierda. Recibe la esférica y salen dos a la marca. Entonces, aprisiona la esférica entre los botines y salta hacia adelante dejando a sus rivales en el camino.

La Cuauhtemiña en todo su esplendor. Su última pintura.

El cuarto oficial levanta el tablero electrónico e indica al treinta y siete que ha sido todo para el homenajeado. El cien se acerca al catorce y en un acto con tintes de ceremonia le hace entrega del gafete de capitán. Entonces comienza su andar hacia la banda mientras el coloso se rinde ante su portentoso hijo que abandona la cancha en un mar de ovaciones.

La locura se desató al cuarenta y tres. Con el cinto de capitán de vuelta, Sambueza filtró una pelota para Darwin quien llegó a línea de fondo y centró para Oribe que dejó entrar todo el pie derecho a la pelota e inauguró el marcador.

Acto seguido, Oribe corrió hacia la banca y realizó una conmovedora reverencia a Cuauhtémoc reconociéndolo como el rey de reyes. Un grandísimo gesto del ariete lagunero que no pasará desapercibido.

Al cuarenta y cinco no se sabía si era Biyik, Chucho o el intermitente Darwin tocado por Cuauhtémoc al momento del cambio. El colombiano definió el dos por cero a pase de Sambueza. Dos minutos bastaron al veloz delantero para despedazar al equipo de Enrique Meza.

SEGUNDO TIEMPO

Quintero tuvo el tercero nada mas arrancar el segundo tiempo pero no cruzó lo suficiente su disparo tras dejar por aceleración a sus marcadores.

Paul se sumó a la fiesta al cincuenta. Sambueza filtró para el lateral azulcrema quien llegó a línea de fondo y sirvió para Darwin quien marcó el tercero de la tarde.

Monarcas descontó dos minutos después con gol de Enrique Pérez por la vía aérea. Aburridos.

Pellerano probó al cincuenta y siete pero González atajó de forma adecuada. Morelia adelantó líneas buscando acercarse.

De pronto, alguien conduce el contragolpe. ¿Quién es? No parece el Rifle, tampoco Sambueza ni Oribe. El dos en la espalda descubre que Goltz y su cañón en la pierna se enfilan hacia el área con las peores intenciones para el arco visitante. Sin embargo, el argentino es derribado antes de fusilar al guardameta y se decreta el tiro de pena máxima.

Este juego fue especial para todos. Tanto que Martínez cedió la pelota a Michael Arroyo quien convirtió el penal y celebró con las manos al cielo dedicándoselo a su recién fallecido padre.

Sambueza salió al setenta y ocho para que Lozano fuera parte de la fiesta aunque pasó poco con el uruguayo.

Arroyo estuvo a punto de marcar uno de los goles más violentos de su carrera al ochenta y dos tras enviar un cohete que estremeció el travesaño.

Al final, cuatro por uno. Fiesta completa y vuelta olímpica para despedir al mejor 10 que ha vestido esta camiseta.

cuauh-despedida

ESTADÍSTICAS

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RENDIMIENTO

Hugo González

Hugo González

BIEN

Monarcas llegó poco y le vulneró por la vía aérea en donde no tuvo nada que hacer. Atajó un disparo importante a Pellerano y en general tuvo un accionar aceptable.

Paul Aguilar

Paul Aguilar

BIEN

El partido se prestó para atacar con frecuencia y realizó el que quizá sea el mejor desborde con asistencia que ha hecho como futbolista profesional.

Paolo Goltz

Paolo Goltz

BIEN

¿Por qué no jugar siempre así, Paolo? Te animaste con un tiro libre, condujiste un contragolpe mejor que varios de nuestros creativos en fechas anteriores y defendiste con autoridad.

Erik Pimentel

Erik Pimentel

BIEN

Atento en los cortes por aire. Monarcas no llega de manera constante pero está atento para despejar de cabeza lo que pase por su zona.

Osmar Mares

Osmar Mares

BIEN

Está pasando por su mejor momento desde que llegó a Coapa. Sí, no es el más dotado de virtudes pero nunca deja de correr, barrerse o lanzarse para conseguir algún despeje.

Daniel Guerrero (63')

Daniel Guerrero (63')

REGULAR

Morelia no ataca por el centro lo cual le facilita el trabajo. Eso sí, ya se animó a salir de su zona para presionar en las bandas aunque quizá le falta meter la pierna con mayor determinación para robar más balones. Perdió el duelo aéreo que terminó en el gol de monarcas.

Osvaldo Martínez

Osvaldo Martínez

BIEN

Ese disparo al minuto 19 no se le había visto en años. Lástima que el arquero Rodríguez se estiró lo suficiente para mandar a córner. Jugó algo más retrasado que lo normal pero es quien mantuvo el equilibrio del equipo.

Andrés Andrade

Andrés Andrade

BIEN

Que honor tan grande poder jugar con su ídolo. Sus primeras palabras como jugador de América fueron “quiero ser ídolo como Cuauhtémoc” y la vida le dio la oportunidad de jugar con él. Estuvo participativo por izquierda en donde buscó combinarse con de forma frecuente con Cuauhtémoc. No rehuyó a las labores defensivas e incluso pudo abrir el marcador dos minutos antes de que Darwin lo hiciera pero el disparo salió al centro.

Rubens Sambueza (78')

Rubens Sambueza (78')

MUY BIEN

Brutal. Filtra para Darwin y gol de Oribe. Luego vuelve a filtrar para Darwin y gol del colombiano. Un filtro mas para Paul y gol de Darwin. Ojalá que el recibir el gafete de capitán de las manos de Cuauh lo motive de una vez por todas a jugar fútbol y olvidarse de los reclamos y demás.

Oribe Peralta

Oribe Peralta

MUY BIEN

Generosidad total. Buscó que Cuauhtémoc hiciera su gol sí o sí. Casi siempre retenía hasta que Blanco estaba disponible para recibir. Y al final, un gran gesto el ir a reconocer la grandeza de Blanco. En cuanto a fútbol, de sus mejores partidos en el Azteca. Se le vio ágil, preciso y hasta rejuvenecido.

Cuauhtémoc Blanco (37')

Cuauhtémoc Blanco (37')

LEYENDA

Un líder absoluto. Para haber entrenado dos veces con el equipo se le vio mejor que varios que entrenan todos los días desde hace años. Hay cosas que nunca se pierden y la magia es una de ellas. A este solo hay que reconocerle, aplaudirle y recordarle por siempre que no habrá otro igual. Genio y figura hasta la sepultura.

SUSTITUCIONES

Darwin Quintero (37')

Darwin Quintero (37')

MUY BIEN

Este es el Darwin que se trajo de Santos. Dos goles, una asistencia y la esperanza de que ahora sí se mantenga como el jugador distinto que necesitamos de cara al gol.

Michael Arroyo (63')

Michael Arroyo (63')

BIEN

También se suma a la fiesta con la anotación de penal, luego bicicletas, más bicicletas y un obús que no entró porque la pelota es a veces caprichosa.

Brian Lozano (78')

Brian Lozano (78')

REGULAR

Es una apuesta para el futuro. Tiene fútbol pero pareciera que no termina de tomar el ritmo a los partidos.

LÍNEA POR LÍNEA