Brian Ocampo y el arte de no cerrar fichajes

Pasan las horas y la operación Ocampo sigue en penumbra. La directiva azulcrema continúa en el estira y afloja para hacerse de los servicios del uruguayo.

Una versión indica que es Joaquín Balcárcel quien tiene el timón de la negociación en lugar del peor presidente de la historia, Santiago Baños Reynaud. Desconozco si es el caso, pero es increíble que un jugador libre de tantos problemas.

Otra teoría indica que Brian Ocampo quiere llegar al azulcrema, pero que son el representante y el mismo Nacional los que ponen trabas. Es difícil evitar preguntarse: ¿qué diablos tiene que ver el Nacional en la operación si el jugador es libre? Aparentemente, su ex-equipo y el representante quieren unos 4 millones de dólares (¿por un jugador libre? Nos hemos vuelto locos).

Una hipótesis puede ser que a Ocampo lo hayan adoctrinado con notas sobresalientes en Sudamérica cuya cultura de “procurar dejar beneficio al club en cualquier circunstancia” esté haciendo efecto. Es probable que le estén llenando la cabeza de humo al jugador para evitar que estampe su firma en Coapa.

La realidad es que todo es especulación absoluta. Lo que es verdad innegable, es que el América es un equipo extrañísimo. Con la mano en la cintura pagaron 4 millones de dólares por un intrascendente como Mauro Lainez. Se han cansado de renovar al dúo dinámico Bruno y Aguilera, pero cuando se trata de negociar en Sudamérica, es papelón tras papelón.

Queda claro que se acostumbraron a ir a equipos pequeños como Juventud de las Piedras (a donde debería ir Viñas de vuelta) o al Castellón a los que pueden imponer ofreciendo uno o dos millones de dólares. En este fichaje y otros tantos que involucran jugadores hechos y derechos, se quedan sin argumentos en la mesa.

Y hablando de Ocampo, veo demasiada obsesión de por lo menos el americanismo de redes sociales por el uruguayo. Es tanta la necesidad de un volante que cualquiera que tenga etiqueta de potencial refuerzo, se exige y demanda la firma como sea y al precio que sea.

De mi parte, he escuchado que este famoso Ocampo es un gitano, de esos que conocemos de sobra. En resumen, leí que la crítica no le asienta bien (hola, Córdova) y que a veces sale inspirado y otras no. Dicho de otra manera, se están poniendo altas expectativas en un tipo del que todavía desconocemos su verdadera personalidad. Ojalá, si es que se da su fichaje, no terminemos trayendo a Michael Brian Arroyo Ocampo o Andrés Brian Ibargüen Ocampo.

Al final, este socavón en el que está hundido el Club América responde al nombre de Emilio Azcárraga. Él mantiene a Baños en su puesto a pesar de haber demostrado su incompetencia mercado a mercado.

Llevamos meses diciéndolo, la evidencia está ahí, pero por alguna razón, Emilio sigue empecinado en mantener a Baños y ante esta decisión que parece escrita en piedra, dan lo mismo todos los berrinches y pataleos que hagamos.

Emilio es la clave en esta situación.

Aprovecho el espacio para desearte un Feliz Año Nuevo (es mi primera nota del 2022) y te cuento que vienen grandes novedades que estaremos revelando en los próximos días. Gracias por estar aquí un año más.