Por culpa de los tacos

Participar en una Copa del Mundo es uno de los grandes orgullos que un atleta, de cualquier deporte, puede experimentar.

Pero también hay situaciones que van más allá, como la lealtad a quienes han confiado en ti, personal, profesional y hasta comercialmente.

El caso de nuestro Capitán Furia, Alfredo Tena Garduño, previo al Mundial de México 1986, ha sido uno de los más sonados históricamente en el futbol mexicano.

Los jugadores de la selección de Bora que se preparaba para la XIII Copa Mundial de Fútbol estaban obligados a utilizar los zapatos de la marca que vestiría al equipo azteca en la competencia: Adidas. Había un convenio entre la FEMEXFUT y la marca que, dicho sea de paso, el Americanismo tanto añora.

Tena, respetuoso del compromiso que tenía de manera particular con la marca Puma, no aceptó vestir los tachones de la otra marca germana, esto hizo que nuestro ídolo tomara una decisión muy difícil, seguramente la más difícil hasta entonces en su carrera deportiva: decir adiós a su segundo Mundial, luego de que en el primero, en 1978, vivió una de las peores pesadillas del fútbol mexicano.

Tantas versiones se dieron a conocer, desde indisciplina del Capi Furia por haberse ausentado de la concentración, hasta situaciones físicas. Pero ninguna fue verídica. Esto nos habla de la calidad de persona que es Alfredo Tena Garduño, al cumplir, como el caballero que es, con la marca que depositó su confianza en él, con la marca que quiso tener al mejor de su época entre sus deportistas patrocinados.

Curiosamente, dieciseis años atrás, otro americanista vivió una situación similar, aunque no fue excluído de la competencia mundialista, sus participaciones fueron muy pocas en relación a lo esperado: Don Enrique Borja tenía un convenio con Pepsi, mientras que el equipo mexicano era patrocinado por Coca-Cola.

Los años pasaron y la situación es diferente: hemos podido observar a grandes jugadores, como el Señor Gobernador Cuauhtémoc Blanco, con sus zapatos Eescord durante toda su carrera o a aquellos miembros del equipo “Generation Next”, cuyos equipos tenían contrato con la marca refresquera de la “Ola”, y sin ir más atrás, los dos más grandes jugadores de este siglo a nivel mundial, firmados con las marcas contrarias a las que visten los clubes más significativos en sus carreras.

Related Posts