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Penales, un aspecto a mejorar en 2017
Penales, un aspecto a mejorar en 2017

Podría empezar esta nota buscando algún culpable para cargarle la derrota y tratar de calmar esta mezcla de decepción, frustración y tristeza pero no lo haré.

Buscar un culpable es simplificar y no llegar hasta la raíz del problema. Lo ocurrido fue una mezcla de errores que nos llevaron a ese fatídico punto de donde no hubo regreso.

El título se nos escapó como agua entre las manos porque no lo sujetamos con firmeza. Nos lo arrebataron porque no supimos cuidarlo.

Sé que lo primero que viene a la mente es la roja a Sambueza pero… ¿dirías con seguridad que ahí se perdió el juego?

Si hacemos un recuento rápido de lo que dejamos de hacer al ataque tenemos que: erramos un penal en el Azteca. Erramos un gol a un metro de la portería. Erramos el 2-0 cuando Sambueza entró solo por izquierda y lo volvimos a errar cuando Romero no dio el pase con fuerza suficiente a Renato.

América tenía que ser certero y no lo fue. No supimos anotar. No supimos liquidar. No supimos asegurar.

La falta de gol se pagó caro. No fue intencional porque ningún jugador falla a propósito pero fue definitiva. Los norteños son de los equipos más complicados en la liga y hay que dañarles con goles. De poco sirve cortarles los espacios si no se les da la estocada final.

Se puede decir que las expulsiones afectaron, se puede decir que el planteamiento no fue el correcto, se puede decir que varios ya cumplieron su ciclo pero la realidad es que no meter la pelota al fondo de la portería fue el principal detonante del resultado. Cualquier anotación extra hubiera evitado el drama que terminó siendo perjudicial.

Hacer leña del árbol caído no nos devolverá el título. Se ha ido la oportunidad y habrá que buscar una nueva en 2017. Es en este momento cuando Ricardo Peláez y Pepe Romano deben analizar si no es tiempo de hacer una renovación en algunas posiciones.

Queda la impresión de que es hora que América y Sambueza tomen caminos distintos. Estoy seguro de que el aún capitán tiene fútbol pero necesita ir a un nuevo ambiente menos desgastado y las Águilas necesitan un jugador que sea como Renato pero por izquierda.

Y hablando de Renato, no queda más que agradecerle lo hecho en este cotejo. Literalmente se mató en la cancha. A él sí salieron a cazarlo pero el ecuatoriano nunca bajó los brazos ni se escondió. Siempre buscó encarar aún sabiendo que eso significaba recibir una nueva falta. Fue nuestra luz allá adelante. Una locura lo que corrió.

De la misma forma, agradecer la entrega absoluta de Pablito. El gran gladiador. Ganó siempre en tiros de esquina que derivó en los goles de Bruno y Edson. Atrás defendió como un león al igual que Goltz quien sufrió el castigo más horrendo e injusto del que haya sido testigo. Bien se sabía que el árbitro buscaría compensar y le fastidió la noche a Paolo quien se despidió hecho un mar de lágrimas de impotencia cuando su liguilla había sido espectacular. Aguanten Pablito y Paolo, los mejores centrales de esta liga sin duda alguna.

Y Edson Álvarez. Una joya este chamaco. No solo por el gol, si no porque da tanta frescura cuando entra que es increíble no verle siempre en la cancha. Hay que confiar en él y no quitarle espacio porque no tiene la “jerarquía” de otros.

Estos 4 tendrían que ser los pilares sobre los cuales América construya su 2017. El resto de posiciones pueden ser intercambiables, pero Paolo, Pablo, Edson y Renato tienen que aparecer en cada cotejo de las Águilas.

También habrá que analizar si La Volpe es el indicado para continuar con el proyecto, que sí, está invicto en juegos de noventa minutos pero la gran mayoría de resultados son empates 1-1. Esta final era su gran oportunidad de demostrar que el “lavolpismo” seguía vigente pero sus cambios no fueron los más adecuados. Teniendo a Darwin fresquecito en la banca y que podía corretear o fastidiar a Tigres en un contragolpe, optó por Güémez de raquítica participación este torneo.

Por ahora, no resta más que procesar esta derrota, aprender de ella y traer gente que llegue a solucionar carencias. Miremos hacia el futuro que el pasado ya no lo podemos cambiar. No nos escudemos en el arbitraje porque estaremos tapando el sol con un dedo. Enfoquémonos en hacer goles cuando hay que hacerlos y solo así podremos evitar que vuelva a ocurrir lo de esta Navidad.