NidoAzulcrema
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Un año más

No hay duda, el tiempo es inexorable. Cada día se aleja el fiasco de centenario y América se hace viejo en su segundo siglo de vida. Este 12 de octubre celebramos ya 102 años de historia.

Sin embargo, aquellas grandes fiestas de los ochenta y principios de los noventa han quedado olvidadas, al menos, en esta ocasión, con motivo de la fecha FIFA se programó un juego en Matamoros contra los Gallos. Se festeja jugando fútbol (como debe de ser), no encerrados en Coapa con un pastel y un “asado”.

Este nuevo festejo no llega en su mejor momento, el equipo atraviesa una crisis de identidad. Tiene los puntos suficientes para ser segundo de la general, pero no se le ve ni pies ni cabeza en temas tácticos ni futbolísticos. Es un equipo que depende de las individualidades, pero paradójicamente, es un equipo que carece de grandes nombres y de una estrella estilo Christian Benítez, Cuauhtémoc Blanco o Salvador Cabañas, esos que solitos podían resolver un encuentro.

Pero afortunadamente, la Liga Mx le da oportunidad hasta el Querétaro de ser campeón, podemos tener un pésimo torneo, pero una Liguilla de fantasía y regresar a casa con la copa. Esto, como se dice coloquialmente, no se acaba hasta que se acaba.

Y, por otra parte, el América no es lo que vemos hoy, hay 102 años de vida que hace que todos los americanistas estemos orgullosos de nuestros colores, escudo e historia. A pesar de todo y todos, no hay equipo más grande, más importante y más ganador que las Águilas del América.

Sí, habrá épocas de vacas flacas, de directivos y entrenadores incompetentes y chiquitos, de jugadores sin compromiso y de fracasos. Pero esas se acaban, y de vez en cuando América recordará quién es y levantará la Copa, manteniéndose como lo que es, el más grande.

Ahora, este 12 de octubre, no nos queda más que alzar la cara, celebrar un aniversario más y mostrar con orgullo nuestro escudo. Muchas felicidades América. De estos 102 dos años te he acompañado 38, y hay momentos que me has entregado que nunca olvidaré, tanto de alegría como de decepción. Eres parte fundamental de mi vida y de quién soy. Gracias por todo.