NidoAzulcrema
Noche peculiar para Bruno y compañía

América se metió al Volcán y regresó a la capital con tres unidades más que aseguran el subliderato del torneo. El encuentro tuvo tintes bizarros considerando que la defensa no ofreció resistencia al ataque felino aunque fueron los héroes que convirtieron tripleta de goles a favor.

Las últimas semanas hemos hablado de las formas. Los bandos siguen divididos entre los que priorizan ganar como sea y los que esperamos algo más. El encuentro ante los felinos fue atípico. ¿Cuántas veces desde que ves fútbol se ha ganado con sólida actuación defensiva al momento de atacar pero terribles al momento de defender?

Sin contar las formas, es claro que una victoria ante un equipo crecido como Tigres siempre será importante. Especialmente porque en los últimos años han tenido jetatura sobre las Águilas. No necesariamente porque sean mejores, basta recordar la final del 2016. Sin embargo, se habían convertido en una piedra en el zapato y vencerles a domicilio es un gusto que la parcialidad azulcrema merecía.

Miguel Herrera –que extrañamente terminó expulsado– sigue sin encontrar la solución al equipo y difícilmente lo hará. De momento seguimos apostando a las individualidades o tiros de esquina milagrosos que no hacemos un gol en jugada ni por error y el esquema tampoco cambia: 4-4-2 con los mismos de siempre. Tal parece que no hay marcha atrás y mientras los astros sigan alineados, seguiremos avanzando. Si el torneo no va a exigir mejor fútbol que lo ofrecido hasta ahora, las chances de ser campeón siguen intactas. El problema vendrá en cuanto haya que jugar aunque sea un poquito mejor.

PRIMER TIEMPO

La fiesta comenzó temprano. Roger Martínez pateó contra Nahuel Guzmán pero fue desviado por un defensor. El rechace cayó a Aguilera quien pegado a la raya, centró por abajo para Bruno Valdéz que pateó con el marco abierto y apagó el Volcán desde temprano.

Entonces América dejó de existir. Se aplicó la vieja estrategia de «vamos a ceder la esférica y los liquidamos de contragolpe» que nunca funciona. Tigres ganó metros y empezó a patear contra Marchesín.

La semana pasada Van Ránkin pareció Cafú. Ahora se hizo que Damm pareciera Maradona por izquierda cuando ni Paul ni Uribe pudieron detenerle para posteriormente dejar a Bruno en el camino y plantarse frente a Marchesín. Menos mal que definió como Damm y la echó hacia arriba tras magnífica jugada que exhibió al aparato defensivo al 27′.

Zelarayán hizo volar a Marche sobre el 30′ pero su disparo se abrió lo suficiente para salir por el costado. América seguía sin existir y al 32′ lo empató el ‘Chaka’ Rodríguez en una nueva exhibición del cinturón defensivo. Guido Pizarro recibió cómodo dentro del área donde en teoría debía estar Aguilera. Abrió por derecha para Rodríguez quien aprovechó que Bruno no llegó hasta él, Guido salió a presionar pero fue recortado y Marchesín doblegado con tiro de zurda.

Tigres siguió sobre las Águilas pero ni el disparo lejano de Zelarayán ni el cabezazo de Gignac fueron entre los tres postes.

SEGUNDO TIEMPO

Ibargüen ya no reapareció y Édson Álvarez tomó su lugar. Línea de cinco a la vista.

Roger volvió a probar y el balón fue a saque de esquina. Renato cobró y Aguilera anticipó por aire y batió a Guzmán tras girar el cuello. Gol azulcrema para retomar la ventaja.

América ganó actitud tras la anotación y se ubicó mejor dentro del terreno de juego. Menos mal que se rectificó sobre aquella idea de ceder la esférica.

El cronómetro voló hasta el 57′ donde un nuevo tiro de esquina trajo otro premio: Bruno la bajó para Guido quien de media vuelta sepultó a Nahuel y amplió la ventaja para los emplumados. Merecido tanto para el mejor jugador azulcrema del torneo.

Dicen que lo bueno dura poco. También dicen que hay cosas que nunca cambian y ser hijos de Gignac es una de ellas: el francés aprovechó una nueva pifia de Valdez quien perdió el duelo ante Zelarayán y la pelota quedó al diez felino que la colocó pegada al poste para el tres a dos.

Ibarra buscó ampliar la ventaja al 66′ pero el remate fue desviado por Guzmán quien no se dejó sorprender a primer poste. Tres minutos después, se fue el ecuatoriano para el ingreso de Cecilio.

La última oleada felina comenzó sobre el 75′. Valencia disparó de media distancia pero Marche rechazó de puños. Oribe cometió falta un minuto después y Gignac reventó el travesaño.

Marchesín volvió a ser figura al 81′ tras manotazo salvador sobre la línea que frustró el doblete de Gignac.

El árbitro permitió jugar hasta el 96′ pero la historia estaba escrita. La portería azulcrema resistió el asedio y se llevó el botín completo.

ESTADÍSTICAS

RENDIMIENTO

Agustín Marchesín

MUY BIEN

Como en sus mejores momentos. La atajada ante Gignac valió dos puntos. Voló lo que pudo y salió con vida a pesar de ser fusilado al menos cuatro ocasiones.

Paul Aguilar

MUY MAL

Atrás no vio una ante Damm. Hacia el frente se cansó de echar el balón hacia la tribuna. Desastre de partido. Eso sí, muy bueno para girar y dar trescientas vueltas en el césped como al final del juego.

Bruno Valdez

REGULAR

Hizo el primero y luego salvó sobre la línea. Un comienzo perfecto. Luego perdió ante Damm y Gignac que culminó perdiendo la esférica ante Zelarayán para el segundo de Tigres. Sin embargo, antes habilitó a Guido para el tercero. Hacia el frente fue imparable y atrás un cheque al portador. ¿Cómo se evalúa un desempeño como este? Cuesta dos pero hace uno y asiste en otro. #MundoBizarro

Emanuel Aguilera

REGULAR

Atrás es decepcionante. No aparece ni por arriba ni por abajo, pero eso sí, grandísima asistencia para Bruno para el primero del partido. Otro central que atacó mejor de lo que defendió.

Jorge Sánchez

REGULAR

Enjundioso pero ya se esperaba que sufriera contra un ataque ágil y veloz considerando que juega a perfil cambiado. Hizo lo que pudo con lo que tuvo.

Guido Rodríguez

MUY BIEN

Tom Hanks tenía por lo menos al Señor Wilson. Guido no tiene a nadie. Solo él sabe cómo se multiplica para estar por doquier. Encima tuvo que hacer gol que los de adelante no anotan ni al arcoiris. Cuidémosle mucho.

Mateus Uribe

MAL

Todavía queda tiempo para Halloween pero él ya tiene el traje de fantasma. No hay manera de justificar su titularidad.

Renato Ibarra (69')

REGULAR

Tiros de esquina venenosos. Ha mejorado en ese aspecto pero centrar sobre la marcha es cada vez más difícil. A diferencia de Mateus/Uribe/Cecilio, no deja la impresión de estar caminando en la cancha.

Andrés Ibargüen (45')

MAL

Decíamos que es del Club de los Gitanos. Genial el gol en el Clásico pero ante Tigres apenas tocó la esférica y no duró más que el primer tiempo.

Oribe Peralta (78')

REGULAR

Típico partido de garra y entrega que satisface a sus fans. No tuvo oportunidad de probar contra Nahuel pero ya fue algo más preciso para abrir hacia las bandas. Salió lesionado.

Roger Martínez

REGULAR

Provocó los saques de esquina que derivaron en las anotaciones pero sigue lejos de ser el goleador que el equipo necesita. Si encima nadie le habilita de manera importante, más difícil es.

SUSTITUCIONES

Édson Álvarez

REGULAR

Entró a formar línea de cinco que nunca hemos usado en el torneo. No fue demasiada solución considerando que Marchesín fue figura.

Cecilio Domínguez (69')

REGULAR

Entró animado pero al final no tuvo demasiado contacto con la esférica mas allá de un intento por izquierda. Inconcebible que ni él ni Ibargüen puedan adueñarse de esa banda. Es como si ninguno la quisiera.

Antonio López (78')

REGULAR

Pocas oportunidades para lucir. No se sabe si estaba en planes considerando que entró a cambio del lesionado Oribe.

LÍNEA POR LÍNEA

  • Portería
  • Contención
  • Creación
  • Definición
  • Dirección Técnica
3

Comentario Final

Parece que las cartas están sobre la mesa. América jugará el resto del torneo con lo que ha mostrado hasta ahora y será la misma competencia la que indique si es suficiente para ganar algo o no. Sabemos que el fútbol mostrado hasta ahora no es digno de un segundo lugar, pero la Liga MX es así.

Mientras tanto, se mantiene la esperanza de cerrar el torneo de forma importante para ofrecer algo más en liguilla. Los triunfos son bienvenidos toda la vida, pero parece imposible ganar de forma medianamente convincente.