NidoAzulcrema
Jersey Club América 2014 2015
Érase una vez… un equipo en el que todos querían estar…

Tal parece que los días en los que un jugador anhelaba hacer historia con las Águilas del América han quedado atrás.

Son pocos los jugadores que realmente desean trascender de verdad y escribir con letras doradas su nombre en la historia del Club América.

Hace poco nos tocó ver partir a Diego Reyes. Un defensor central con clase y técnica individual depurada. Fue campeón muy joven y decidió emigrar al viejo continente con el Porto.

Pocas semanas después, también vimos volar a Christian Benítez que en paz descanse. Fue tres veces campeón de goleo y podríamos decir que cumplió con creces. Sin embargo, su anhelo siempre fue volver a Europa usando al América como vitrina —o trampolín— para ello.

Otro caso es el de gente como Luis Gabriel Rey. Al saberse nuevo elemento de Coapa, se le preguntó si era el reto más importante de su carrera. Su respuesta fue que no sabía si efectivamente era el más importante, pero que era “buen reto”. ¿En serio? ¿Realmente cree Rey que en el fútbol mexicano existe algo mejor que jugar para las Águilas?

Más tarde, llega Oribe Peralta porque en La Comarca tenían problemas económicos y debieron desprenderse de su estrella que pocos meses antes había declarado que enfrentar al América no era distinto a enfrentar a cualquier otro club. Cabe aclarar que a pesar de esas palabras, Oribe ha respondido hasta el momento. El punto es que más allá de conseguir un mejor contrato, no era su mayor anhelo llegar al Club América.

Por último, tenemos el caso de Jiménez. Un auténtico delantero de poder. Completo. Letal tanto por aire como por tierra. Sin embargo, también optó por volar a corta edad del nido. En su historial hay un campeonato, sí, pero tal parece que eso es suficiente para sentir que se ha cumplido con las obligaciones en el Club América.

Como estos ejemplos, hay suficientes. Al jugador mexicano pareciera no ilusionarle vestir la jersey azulcrema. Los de cantera están buscando salir cuanto antes y los no nacidos en Coapa tampoco manifiestan abiertamente su deseo por llegar al equipo que —en teoría— ofrece más prestigio en este país.

Es una situación un tanto complicada. Por una parte, es natural que un futbolista quiera crecer y tener nuevos retos. Eso se puede entender. Por otro lado, si se dicen americanistas, ¿cómo es posible que estando en el club en el que soñaron jugar desde pequeños tengan prisa por irse?

Mi teoría para entender estas pocas ganas o deseos de jugar para el Club América y mantenerse por tantos años como sea posible se traduce en algo sencillo: falta de protagonismo a nivel institución.

América no gana títulos con frecuencia. Lleva varios años sin participar en Copa Libertadores y tampoco ha regresado a un Mundial de Clubes.

Es ciertamente entendible que los jugadores no sientan deseos de estar aquí y trascender, pues a nivel institución, América no ha ganado grandes cosas desde hace un par de décadas. Mas allá de jugar en un mítico estadio y tener a la afición más numerosa, exigente y pasional del país, las Águilas son un equipo que gana poco y que en el plano internacional está apagado. Basta recordar la última y penosa participación en Concachampions.

Imaginemos que en el semestre del América hubiera Liga, Copa Libertadores y Mundial de Clubes a final del año. ¿No sería más apetitoso para un jugador estar aquí que en un club que solo disputa el torneo casero? Por supuesto que sí.

Mientras esta situación continúe, difícilmente los jugadores de otros equipos —que ya también compiten en sueldos con las Águilas— mostrarán interés real por vestir esta camiseta y hacer historia.

¿Nos espera lo mismo con Martín Zúñiga?

Solo el tiempo nos lo dirá. Pues el chico manifestó que quería más minutos para mostrarse. Supongamos que los empieza a recibir, a marcar goles y en unos meses llega otra oferta y se nos va.

América no puede estarse desprendiendo de sus mejores jugadores porque ellos sienten que ganando un torneo de cinco meses han cumplido o porque sientan que la liga local les queda pequeña. Es imperativo ser protagonista en la liga y volver a brillar en el plano internacional. De otra forma, jugar para América no será tan distinto de jugar en otro club que solo pelee por el torneo local.

Las Águilas deberían ser el equipo en el que tanto extranjeros como mexicanos anhelen jugar, hacer historia y volverse inmortales.

No está sucediendo.