NidoAzulcrema

“Ya tengo los boletos”… ese fue el mensaje que llegó a mi teléfono el domingo, curiosamente cuando venía regresando del patético América vs. Veracruz.

El lunes empezó la búsqueda por la mejor tarifa de vuelos a Guadalajara, tras una visita a todas las aerolíneas que hacen dicho trayecto adquirí la mejor, llegaría el sábado con calma y regresaría el domingo en la noche, tras el juego.

boletos clasicos

Sin embargo, los planes tuvieron que cambiar con la noticia de que Televisa cambiaba, sin avisarle ni a la Liga Mx, el juego de las 5 a las 7. Tras desembolsar una cantidad extra, el vuelo de regreso cambió de domingo a lunes, habría entonces que llegar un poco tarde al trabajo.

El sábado a las 2 de la tarde ya pisaba tierras tapatías, tanto en el aeropuerto de México como en el de Guadalajara pude ver a varios hermanos Águilas que estaban en lo mismo.

Por la noche, el hotel, a unos minutos del estadio Omnilife, se encontraba lleno de gente que esperaba con ansias el juego del domingo.

Precavidos por el operativo de seguridad anunciado, a las 4 ya estábamos en la cola para cruzar el primer filtro policíaco, donde se revisaban los automóviles, si no traías boletos o si en tu coche había bebidas alcohólicas no pasabas.

Tras media hora y ya con el vehículo estacionado, el Omnilife se encontraba frente a mí. Fue en el Apertura 2002 y en el Estadio Jalisco la primera (y única vez hasta el domingo) que había visto un clásico América vs. Chivas en casa del acérrimo rival. En aquella ocasión los azulcremas se habían cansado de fallar, hasta un penal dejaron ir, y no fue hasta que Marcelo Lipatín entró para romper el cero. Ahora, el América no llegaba como campeón y de hecho, lucía como aparente víctima de unas Chivas que ciertamente no juegan a nada, pero en los Clásicos suelen crecerse.

estadio omnilife

Mientras la gente de Tecate, Bimbo y Samsung hacían diversas promociones, yo cruzaba el segundo filtro de seguridad. Ya dentro del perímetro del estadio, gracias al Chiva Bono adquirido única y exclusivamente para el ver a las Águilas sin importar que incluyera 2 partidos más, superé el tercer y último filtro.

En un viaje previo a la ciudad de Guadalajara, en 2011, ya había conocido por fuera el Omnilife, sin embargo, ya dentro uno no puede dejar de sorprenderse por la arquitectura de mismo, muy diferente a la mayoría de los estadios viejos de la Liga Mx. Grandes pasillos que te permiten recorrer todo el estadio a pie, tiendas sobre tienda y hasta un museo de las Chivas. Un estadio totalmente funcional para ver y disfrutar el fútbol, llegar y salir de él es otro boleto.

Con casi dos horas por matar, recorrí un par de veces el estadio, localicé mi lugar, escuche burlas y saludos chivas y me hice de una cerveza Indio para aguantar la larga espera. El Mariachi amenizaba con música tradicional a los que estábamos adentro, y una Banda hacía lo propio cerca de la entrada principal para los que venían arribando.

America Chivas 2014

Cerca de las 6:15 los pocos aficionados que habían logrado superar los filtros de seguridad le dieron la bienvenida a Moisés Muñoz, el primer jugador en saltar al campo a calentar, después salieron el resto de los azulcremas.

Muchos se sorprendieron al ver al Maza y a Osvaldito en el 11 titular, mientras que el Negro Medina parecía que no entendía su nuevo rol de banca y la mayor parte del calentamiento se la pasó cerca de los titulares.

Salieron las Chivas y los árbitros, las tribunas poco a poco se llenaban y la seguridad y prepotencia en los aficionados crecía, engreídos como ellos solos auguraban una victoria de los locales.

Los jugadores volvieron a los vestidores para saltar nuevamente a la cancha para iniciar el juego en la ya tradicional formación de la Liga Mx, en las tribunas aún había espacios libres por todos aquellos que llegaron tarde y seguro estaban sufriendo los tres filtros impuestos por la policía estatal y municipal.

America Chivas 2014

Inició el juego y el grito de Chivas Chivas se hacía presente, así como uno de los himnos del Guadalajara en el sonido local. Sin embargo, bastaron 15 minutos para que todo cambiara.

Luis Gabriel Rey se haría presente en dos ocasiones apagando casi por completo el ánimo local y a su vez elevando a nivel Estadio Azteca la tribuna azulcrema.

Por ahí del minuto 20 el Estadio Omnilife estaba casi lleno, todos los que pasaban junto a nosotros, colocados en el primer lugar del pasillo, nos preguntaban el marcador. El 2-0 en la frente desilusionaba casi instantáneamente a todos los aficionados del chiverio que llegaban corriendo buscando su butaca.

Después de los dos goles azulcremas, las Águilas se relajaron y Chivas vivió su mejor momento. Toda la afición rojiblanca se llevó las manos a la cabeza cuando el Chatón Enríquez nos hizo el favor de fallar un gol cantado, entonces vino la desesperación y lo que me dicen es ya común, los gritos hacia Vergara.

Finalizaron los primeros 45 minutos y con el inicio del segundo todo indicaba que sería un partido tranquilo. Pero no contábamos con que Raúl Jiménez y el Quick Mendoza se harían presentes.

20140330_201822

Cuando cayó el tercer gol americanista algunos chivas abandonaron el lugar, pero después del cuarto, con casi 20 minutos por jugar, el estadio vio como cientos de aficionados de las Chivas se iban con la cabeza gacha, eso sí, reconociendo la supremacía Águila.

Quedamos entonces los americanistas que vivíamos una fiesta y esperábamos con ansias el quinto gol que tristemente no cayó, y los files aficionados rojiblancos que aguantaron hasta el final, mis respetos para ellos que han sufrido a Jorge Vergara y unas Chivas que simplemente juegan basura.

Concluyó el partido con una convincente victoria americanista, abandoné el estadio al ritmo de la Banda que volvió a su lugar para despedir a los visitantes del Omnilife.

El viaje, valió la pena. Y mucho.