NidoAzulcrema
Nunca hubo un final tan predecible como este

Sí, estimado/a azulcrema. El América fue ofensivo. Ofensivo para mí. Me ofende que la historia de mi equipo sea maltratada. Me ofende que no podamos hacer un gol en cuatro partidos de liguilla. Me ofende que seamos un equipo lejos de los que hoy dominan la liga. Me ofende que seamos tan grises.

El América de hoy fue ofensivo para todos los que seguimos a este equipo por su esencia. Estamos ante el América menos América de la historia. Ni en la sequía de 13 años se tuvo un equipo tan gris y opaco como el que tenemos ahora. Nunca moríamos sin vender cara la derrota y en esta serie no solo no opusimos resistencia, si no que el marcador pudo terminar seis o siete a cero en el global si los postes hubieran jugado a favor de Tigres.

Desde 2015 venimos avisando que el plantel se debilita año con año. Se contratan “joyas” de todo el mundo pero queda claro que no todo lo que brilla es oro. No hay fichaje reciente que no haya sido cuestionable. Ese es el América de hoy en día. Un equipo que ha perdido su esencia y que cree que con planteles medianos va a salir campeón. Lo de 2014 con Peralta, L.G. Rey y Mendoza fue algo que no se va a repetir nunca.

Para ser campeón hay que gastar dinero, mucho dinero. Y además, gastarlo bien. Basta de ofrecer contratos de 4 años a jugadores que no han probado su valía. ¡Basta! Somos el América y las condiciones las ponemos nosotros. No es un favor el que nos hacen por jugar acá.

¿Por qué los jugadores hacen lo que sea para ir a Boca Juniors por ejemplo? ¿Y por qué para venir al América piden contratos eternos con sueldo de galáctico? Si queremos un cambio en compromiso, deberíamos empezar a comportarnos como equipo grande desde la gestión y dejar de cumplir caprichos a los jugadores y/o técnicos.

Y como queda poco que agregar en términos generales, hablemos de todos los que contribuyeron al hundimiento de este barco.

MIGUEL HERRERA

Algún sector comenta que “no él armó el plantel” y que el equipo ya estaba mal antes de su llegada. Empecemos eliminando este mito cuanto antes:

Cuando Miguel Herrera abandonó Tijuana para regresar a los reflectores del Club América, sabía dónde se estaba metiendo. No es que no supiera quienes sería sus nuevos 23 jugadores. No es que le hayan dicho “a ver Miguel, cierra los ojos y te vamos a poner dos docenas de jugadores al azar”.

Creo que si algo coincidimos, es que el torneo pasado nos faltaron Ibarra y Cecilio así como presencia más fuerte en el centro del campo. Renato y Domínguez se recuperaron para iniciar el torneo al mismo tiempo que se trajo a Guido y Uribe un poco después. En resumen, teníamos un América cuando menos aceptable.

¿Pero qué pasó? Queda la impresión de que Herrera quiso colgarse el logro de la resurrección de Darwin. Lo hizo su hombre importante, quiso convertirlo en su nuevo Chucho (q.e.p.d). El problema no fue ese, si no que se enfocó tanto en que Darwin fuera la pieza clave, que se olvidó de los demás. Algo pasó con Cecilio que no es casualidad que desde el panenkazo literalmente desapareció. Renato medio jugó y Romero fue borrado de un plumazo.

También volvió a la comodidad: línea de 5 que sacrifica un lugar en el centro del campo a pesar de que los laterales nunca jamás en la vida van a tener la relevancia que él pretende.

Y adelante, más de lo mismo: insistió con Oribe a pesar del pésimo nivel que presentó el delantero los últimos tres meses. Siendo un poco mal pensado, capaz que lo dejó para que nadie comente algo como “El Piojo está loco, mira que dejar en la banca al mejor goleador, artillero, bombardero y delantero más poderoso del fútbol mexicano es imperdonable”. Es cierto que en la banca no hay demasiado de donde elegir, pero al menos hubiera sido un buen gesto ver a Peralta un partido de suplente.

Miguel Herrera no supo potenciar las cualidades de sus mejores hombres y prefirió el camino del capricho y la necedad por lo que este triste final no sorprende. Se veía venir por mucho que nos aferráramos a las hazañas que se han conseguido en el pasado.

Y por si faltaba un dato lapidario, te lo comento: Las goleadas más estrepitosas del América en liguilla fueron 1-5 vs León y 4-0 contra Tigres. Te lo comento para que si eres de los que piensan que el fútbol es reclamar, culpar a los demás de lo que no sale bien y que la motivación lo es todo, lo pienses con más calma.

Herrera no es el “técnico ideal” ni “soñado” del América. Te garantizo que si este papelón lo hace Ambriz, lo hace La Volpe, ahora mismo estarías llevándoles las maletas al aeropuerto para que se vayan muy lejos.

EL PLANTEL

Herrera los pone pero no los controla cual marionetas desde afuera. Los jugadores llevan muchos años y partidos encima como para saber qué se espera de ellos en la cancha.

No les puedo reprochar entrega porque tengo claro que todos corren y hacen su mejor esfuerzo independientemente de su calidad. Calidad que resulta ser un problema debido a su escasez.

Salvo Marchesín, Pablito, Bruno, Edson, Guido y Uribe, pareciera que el resto es prescindible. A esta lista se supone que se le añadirían Cecilio, Ibarra, Romero como mínimo pero la realidad es que estos últimos tres no anduvieron por la razón que sea.

Del resto, ¿qué nos queda? Se trajo a gente como Orrantia y Arce que naturalmente no iban a jugar ni ser solución de nada. ¿Láinez? Una promesa que todavía necesita madurar. ¿’Wero’ Díaz? Imposible que sea nuestro primer cambio. No es que América necesite una limpieza profunda. Lo que urge es sumar y volver a tener sustitutos confiables.

Candidatos reales a salir tendrían que ser: William, Romero y Darwin por parte de los extranjeros. Mas vale uno bueno que estos tres combinados. El apartado mexicano es crítico. Si bien Oribe no tiene forma de justificar su presencia como centro delantero titular, todavía goza dentro del medio de una imagen inmaculada que le protege de todas las críticas. Mientras se siga creyendo que hay que ponerle altares como si estuviéramos todavía en Londres 2012 disputando la medalla de oro va a seguir así. El problema no está en que luche o corra, eso está muy bien, pero de poco sirve si es incapaz de controlar una pelota. Es muy difícil jugar si no se conduce o remata de manera limpia.

Por tanto, más que bajas, América necesita altas. Hay que dar salida a los que han cumplido no un ciclo, si no dos o tres como Paul, Darwin y Oribe. Lo que ofrecen ahora mismo está lejos de proporcionar la calidad que se necesita para pelear el título. Son buenos muchachos, y quizá padres e hijos ejemplares, pero al fútbol se juega con gente que trate bien la pelota.

DIRECTIVA

Es cierto. Esta nuestra administración comandada por De Luisa, Culebro y Baños heredó todo lo que dejó el idolatrado Peláez. Ricardo fue el inicio de esta era gris. Esa banderita de Humildad y Compromiso fue el inicio del plantel actual. Sin embargo, Peláez Linares se fue a medio torneo por lo que hubieron cuatro largos meses para planear este certamen.

¿Y cuál fue el resultado? Bien por la contratación de Guido, bien –aunque tardía– la de Uribe, pero lo que han sido Orrantia y Arce, una lágrima. Y mira que Pedro me da la sensación de que podría rendir algo más si lo pusieran a jugar, pero como no es amigo…

¿Y qué ha hecho Santiago Baños? ¿Alguna vez lo viste dar alguna declaración contundente? Si es así, cuéntamelo, por yo lo sigo esperando. Está ahí pero es como si no estuviera. No quiero que sea otro Peláez insoportable que cada semana salga a decirnos cómo es el americanismo. Es claro que debe ser extraño para él, de auxiliar a “jefe” de Herrera. Bien podríamos estar ante un caso en el que Santiago siente que le debe el dónde está a Miguel que si no lo hubiera hecho su auxiliar, Baños estaría quizá en algún puesto menor en Atlante. Por tanto, es “raro” que le plante cara al que básicamente le llevó a donde está.

Si realmente creen en este proyecto, es urgente que contratar calidad cueste lo que cueste. Traer buenos jugadores les aliviará incluso la presión, al fin que estará sobre las nuevas “estrellas” y no sobre ellos con sus fichajes de baja calidad.

DUEÑO

Al final del día, el mayor culpable es el dueño. Si no sabe de fútbol o no quiere entrometerse demasiado, es entendible. Lo que no parece dar resultado, es dejar el equipo en manos de ese misterioso Consejo Directivo.

También queda la impresión de que América es solo un negocio más, es decir, puede ser “el americanista número uno”, pero cuando se trata de negocios, el Club América es una empresa más que está obligada a manejar y entregar números negros.

Si la memoria no me falla, Peláez y Romano dijeron en su momento que América ya manejaba su propio presupuesto y tenía que gestionarlo correctamente, es decir, el dinero de Televisa no es el dinero del América. El dinero de Emilio no es el dinero del América. Por tanto, es de suma importancia dejar de comprar a precios estratosféricos en el mercado mexicano. Si pensamos pagar 6-7-8-9-10 MDD por un jugador, que sea de otro mercado. Las lecciones de Darwin, Oribe y Romero deben ser suficientes de que en México nunca recibes el valor de lo que pagas.

Si Televisa no tuviera dinero, no se hubiera podido traer de vuelta a Cruz Azul ni tampoco se le hubiera pagado a Vergara lo que quiso para transmitir a su equipo. Televisa tiene a los cuatro equipos con más afición del país y barato no debe resultar. Sin embargo, son lo suficientemente rentables para poder permitirse el transmitir a los cuatro. Por tanto, no parece ser tema de dinero. No quiero abundar en un tema que desconozco pero América necesita una inyección de presupuesto que solo puede venir de Emilio. ¿Se animará o seguiremos siendo este equipo de jugadores grises y de bajo perfil de ahora en adelante?

Solo él tiene la respuesta y no queda más que esperar. Ahora que si quieres presionar un poco, quizá ayudaría no consumir productos del Club América para manifestar tu descontento. Porque ojo, puedes exigir todo lo que quieras, puedes reclamarles en redes sociales lo mucho que detestas X o Y situación, pero si sigues asistiendo a todos los partidos, comprándote el uniforme en turno y generándoles dinero a pesar de tu inconformidad, ten por seguro que no te van a escuchar. A las empresas les llama atención una cosa: el dinero. Si va para arriba, son felices y quieren mas. Si va para abajo, toman cartas en el asunto. No soy quien para decirte que puedes consumir o no, solo intento explicar cómo es más probable llamar la atención de una empresa como es nuestro querido Club América.

EL FUTURO INMEDIATO

¿Qué nos queda? Lo primero es conocer la lista de transferibles. Antes era sinónimo de esperanza pero ya hemos visto que los jugadores que salen ahí no son garantía de que se irán.

Lo que sí es prioritario, es hacer un balance objetivo de lo que funciona y no funciona. Partamos de la idea de que no se puede tener 23 titulares en un equipo. Hay que tener 11 sólidos, 5 que “podrían ser titulares” y completar con jugadores interesantes que puedan aportar en caso de emergencia. No se puede recomponer un proyecto si lo construimos en torno a los amigos.

Aunque es prácticamente imposible que Herrera deje su cargo, sería interesante que alguien le haga ver que por ejemplo, La Volpe hizo más (jugaba igual de horrible, no confundir) sin tener a Guido ni Uribe mas las lesiones de Cecilio y Renato. Hay que hacerle sentir al Piojo que no es dueño del América ni que puede hacer lo que le plazca. Si no es un favor que nos hacen los jugadores por estar acá, tampoco es un favor que nos dirija. Se le paga muy bien por sus servicios por lo que es válido hacerle llegar comentarios por parte de los de pantalón largo.

América necesita reinventarse –otra vez– si es que pretende competir contra los de Nuevo León. Basta de creer que con la grandeza, historia y mística vamos a levantar el título o habrá que ponernos cómodos esperando el año en que el Club América vuelva a salir campeón.

Por último, no queda más que agradecerte a ti por acompañarnos un semestre más. Terminó de fea forma, pero creo que tampoco sorprende. ¿Cierto? Aquí hemos criticado desde hace meses porque justamente pretendíamos evitar esto, caer de manera indigna, muriendo de nada. Hubieron demasiados indicios pero fueron ignorados y aquí está el resultado: goleados con la peor crisis ofensiva quizá de la historia.