La Gran Noche de las Obras de Arte

Hace exactamente 30 años, nuestras Águilas buscaban llegar a una final más del futbol mexicano. Nos enfrentamos en semifinales al archirrival tapatío, luego de haber superado en cuartos de final a otra escuadra jalisciense: los Leones Negros de la U. de G.

Nuestro equipo era dirigido desde la jornada 25 por el “Tanque” Carlos Miloc, tras una muy mala primera vuelta al mando de Dragoslav Sekularac, siendo incluso goleados en Ciudad Universitaria por los Pumas. El del yugoslavo es uno de los nombres más terribles mencionados en la historia americanista. Al igual que el “Tanque” Miloc, avanzado el torneo llegó un delantero brasileño llamado Antonio Teodoro dos Santos, sustituyendo a uno de los grandes fraudes que han llegado a Coapa: Marco Antonio “El Fantasma” Figueroa. 

Tendríamos una recta final de campaña regular de muy buenos resultados, con una tercia de brasileños provocando terror en las defensivas contrarias, el mencionado Toninho, Edú y el gran referente de ya varias temporadas, Antonio Carlos Santos; además estaba el mexicano más brasileño, Zaguinho. Entre los cuatro aportaron, 46 de los 61 goles de nuestras Águilas en el torneo.

Finalmente nos alcanzó para el cuarto lugar, superando solo por un gol de diferencia a nuestro rival de cuartos de final. En el Azteca nos teníamos que sacar una espina que teníamos desde el año anterior con los Leones Negros, y los superamos por 3 a 1, luego de empatar sin goles en la ida en el Jalisco, estadio al cual regresamos en la ida de las semifinales para medirnos a los rojiblancos, a los cuales les dimos un repaso sin problemas. Toninho, muy temprano hizo el 1-0 a los 2 minutos. El mismo “Bíblico” cerró la cuenta al 85. Nos dimos el lujo de fallar un penal por medio de Edú, queríamos matarlos en nuestra casa.

Domingo 16 de junio por la noche, horario (en ese tiempo) inusual para un partido de liga mexicana, ya que Pumas había eliminado a Puebla al mediodía y por reglamento, no se podían disputar dos encuentros a la misma hora en la capital. El primer tiempo terminó sin anotaciones, pero en la segunda mitad vendría uno de los conciertos más perfectos que hemos visto por parte de nuestro equipo.

Corrían apenas 90 segundos del complemento. Santos tocó a Gonzalo Farfán, éste mandó el balón a Toninho, que con la marca de tres, sirvió para Zague que de media vuelta la puso pegada al poste del arquero Ledezma. 3-0 global, ya nadie nos podía quitar el pase a la final.

Al minuto 56, vino la jugada de jugadas, la obra de arte que pondría de pie a todo el “Coloso de Santa Úrsula”. El rival trataba de conseguir acercarse en el marcador y presionaba, en un rechace de nuestra defensa, el balón le cayó a Zague, que por la zona izquierda, la de su propiedad, antes de llegar a media cancha, envió un cambio de juego exacto para la llegada de Edú, que sin pensarlo mucho, como venía, mandó un hermoso centro de rabona, directo a la cabeza de Toninho, que definió espectacularmente, enviando un remate inalcanzable para el guardameta. Una jugada magistral, recordada por siempre en el Americanismo.

La tercera anotación llegaría a diez minutos del final, después de un baile a los rojiblancos, una excelente jugada colectiva de 10 toques: Rodón – Edú – Santos – Farfán – Santos – Cristóbal – Domínguez – Cesilio – Farfán- (pantalla de Zague) – Toninho. Éste último sacó un disparo potente, desviado en Madero y que no pudo detener Ledezma. 5 a 0 global.

La historia nos dice que la jugada Edú-Toninho es histórica, pero este “toque” al adversario fue también un deleite.

Los volvimos a eliminar. Una vez más se encontraron contra su máxima pesadilla en fases finales, y nosotros jugaríamos la final, donde, lamentablemente, el resultado no sería el deseado.

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