Julián Quiñones y el barco del panterismo

Julián Quiñones recién llegado, demuestra con hambre su valor como depredador en el campo de fútbol. ¡Bienvenidos al barco del panterismo!

No te pierdas más reciente capitulazo del NidoPodcast, el show semanal para Americanistas Exigentes.

Lo de Julián Quiñones en su torneo debut es para resaltar.

Llegó a Coapa como flamante bicampeón y estrella absoluta del Atlas de Guadalajara y, aun así, estaba la duda de si tenía cabida en el cuadro titular gobernado por Cabecita, Diego, Zendejas y Henry como estelares al ataque.

Los azares del destino le jugaron a favor: Henry y Diego pasaron en camilla el tiempo suficiente para que alternara entre las posiciones de “matador” y “falso Diego” a lo largo del certamen. Conforme pasaban las fechas, la duda se mantuvo en el aire: ¿en dónde juega este tipo? Ni es tan goleador, ni es tan pasador. Generó estadísticas suficientes para justificar su presencia, pero poco convencía al siempre imposible, y a veces nefasto, paladar Azulcrema.

El problema fue intentar encasillarlo, pretender encadenarlo a una sola función en el terreno de juego y todavía más grave: desconocer su esencia.

Las panteras negras, se caracterizan por cazar, comer carne y gruñir; son elegantes, alertas y muy hábiles”, nos dicen los expertos en felinos de internet.

Y Julián es así. En retrospectiva, repasando sus Grandes Éxitos, nos daremos cuenta de que es un tipo que cazó, especialmente a los Tigres, a quienes les provocó doble expulsión, además de ser derribado dentro del área. Se los comió con el gol definitivo de la final, y a lo largo del torneo, gruñó cualquier cantidad de veces a los rivales con gestos que, para las fechas que corren, podrían etiquetarse de cuestionables cuando menos, pero a él, le importa poco: no está en sus planes traicionar su esencia.

Sí, pero falla muchos goles frente al arquero”, dirán los escépticos, y razón no les falta. Julián no es un jugador perfecto, pero como felino grande, es depredador, y esta condición no consiste en comer carne todo el tiempo, también consiste en atemorizar, en mancillar la mente de su presa, y en esto, Quiñones es implacable: huele sangre, y va por ella.

En un fútbol obsesivo con la táctica, las flechas del pizarrón y movimientos mecanizados, Julián trae ese aire retro de jugador antiguo cuya única instrucción necesaria era la de salir a divertirse. Él lo entiende así, y ahora, es trabajo de los fanáticos entender que Quiñones nunca será “volante izquierdo o derecho”, “armador” o “matador”.

Julián es una pantera que acechará a los rivales desde cualquier zona de la selva, y los cazará hasta salirse con la suya.

Y lo mejor: los jugadores que gustan de salirse con la suya, son los que levantan trofeos con frecuencia.

Julián es uno de los mejores ejemplos de futbolistas que necesita el América: tipos ganadores, con carácter, fútbol, y hambrientos de aumentar su legado, que bien se sabe que no es lo mismo ganar en cualquier lado, que ganar con uno de los equipos más prestigiosos del continente, con la dificultad que conlleva.

Bienvenidos todos, al barco de Julián.

Al barco del panterismo.

Si disfrutaste de este artículo, considera invitar un cafecito a tus amigos de NidoAzulcrema.

O si prefieres, puedes dar una propina.

Previous Article

Rumores con miras al Clausura 2024

Next Article

2023: Septiembre - Diciembre