NidoAzulcrema

Escrito por Iván.

América y Guadalajara han sembrado gloria y pasión a lo largo de su rivalidad, aquella que explotó en los años sesenta con la compra del equipo capitalino a orden expresa de Emilio Azcárraga Milmo. En aquellos tiempos el chiverio dominaba a placer la liga mexicana, era base de la Selección, Campeonísimo y consentido del pueblo gracias a su política de solo jugar con mexicanos.

En este escenario, la única alternativa que tenían los cremas de abrirse un espacio en la arrolladora popularidad del rebaño era la de convertirse en el villano de la película, el antihéroe, la antítesis de pies a cabeza, si los tapatíos contaban con los mejores mexicanos, los capitalinos por ende deberían contratar a los mejores extranjeros posibles, si aquellos representaban al mexicano de origen humilde, con bajo perfil y altamente nacionalista, los americanistas representarían al poderoso y acaudalado, al presuntuoso y egocéntrico.

Los años 60 todavía fueron dominados en clásicos por las Chivas, y cómo no, tenían en sus filas a jugadores de la talla de Chava Reyes, Isidoro Díaz, Héctor Hernández, Jamaicón Villegas y el Tigre Sepúlveda, por otro lado él América había traído a México a un tal Vavá, al Lobo Solitario, Arlindo entre otros cracks. Los Setenta, en cuanto clásicos se refiere, le pertenecieron al América casi en su totalidad, José Antonio Roca formó un trabuco azulcrema liderado por un joven talento chileno de nombre Carlos Reinoso, llegaron Hodge, Pata Bendita, Enrique Borja, había un extremo que volaba y al que le decían “Monito” Rodríguez, en fin, un equipo que daba grandes espectáculos, jugaba los viernes por la noche y no metía menos de 80 mil personas por encuentro, era aquel América cuyo único rival de cuidado vestía de azul y tenía a Miguel Marín en la portería.

Los años 80 fueron aún mejores, el América agarró de cliente al Guadalajara, no solo lo derrotaba la mayoría de las veces, las Águilas vencieron a las Chivas en la final de la temporada 83-84, única jugada entre ambos hasta ahora y vengó de paso, la dolorosa derrota en el torneo anterior en semifinales cuando las Águilas habían roto todos los récords posibles y eran amplios favoritos al título de liga. Los 90 nos devolvieron la paridad, tremendas crisis de resultados en ambos Clubes nos dejaron patéticas experiencias, la rivalidad se enfrió con el descarado intercambio de jugadores de un lado al otro. El saldo final de la década noventera nos reportaría solo 1 título entre ambas instituciones, muy distinto a los 6 campeonatos obtenidos en los 80.

El nuevo siglo nos ha brindado buenas y malas, la paridad continúa y la pasión por el Clásico se fortaleció con la llegada de Jorge Vergara al Guadalajara, lamentablemente este torneo las cosas no han marchado bien para ninguno de los dos, si bien es cierto que ambos cuentan con amplias posibilidades de calificar, también es cierto que ninguno de los 2 grandes da la sensación de ser contendientes al título de liga. Esperemos que esto no sea pretexto para ver un gran Clásico de Clásicos digno de 70 años de gloriosa historia. Sin embargo, sea como sea que se dé el Clásico, ojalá se pinte de azulcrema.
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