NidoAzulcrema
Ricardo_Sin_materia
¿El esquema del entrenador o los jugadores que se tienen?

Mucho se ha hablado del complicado inicio del Clausura 2017, de la final perdida, del Mundialito y de cómo está jugando el equipo dirigido por Ricardo La Volpe.

En entrevista realizada por el diario Récord, el llamado Bigotón ha declarado que este aún no es su equipo y que no tiene la materia prima para imprimirle su sello futbolístico:

No… No. Hace poco decían que La Volpe no juega como antes, a esa gente le diría: ‘La Volpe no es el equipo, tiene un sistema, una forma de jugar, una filosofía futbolística’, pero parece que se equivocaron en algo, no se tiene la materia prima.

Asimismo, indicó que si morirá de algo, será con la suya:

Sí, de eso no hay ni una duda, si no ganamos me van a echar, esto es futbol, por eso le digo a mis jugadores en el entrenamiento, ‘si me van a echar será a mi manera de jugar, con mi sistema y mi forma de trabajo’.

Finalmente, sobre cómo le gusta jugar, manifestó:

Un equipo debe tener equilibrio, porque los que hablan tienen que ser un poco analíticos y saber cómo es el sistema de juego. No hay una regla de sistema, no es una vía de tren rígida, el futbol que a mí me gusta no es rígido. El problema es el equilibrio, es un trabajo colectivo y de equipo, no hay nombres ni apellidos. Un equilibrio es saber defender y atacar.

Leídas las declaraciones anteriores, y sabiendo ya que el plantel que tenemos en este momento será el que enfrente el Clausura 2017 abrimos el debate.

¿Debe Ricardo La Volpe adaptarse a lo que tiene? o ¿Los jugadores deben adaptarse al sistema de juego del entrenador?

Lo ideal es que un equipo tenga una filosofía clara y el entrenador que se contrate sea acorde a dicha filosofía. En los 70’s, 80’s y 90’s, el esquema era gente de casa reforzada con extranjeros de calidad (no siempre se tenían de estos) con la idea de ir adelante siempre.

Ante la urgencia de títulos, cortesía de los torneos cortos, se vinieron épocas con entrenadores resultadistas como Lapuente, Jesús Ramírez, Luis Fernando Tena, etc. Es decir, se perdió la esencia del América, sin embargo, se obtuvieron resultados dando la vuelta Olímpica en algunas ocasiones.

ricardo_la_volpe_quejas

Ya sin una filosofía clara, la reciente directiva azulcrema decidió pasar de Miguel Herrera a Antonio Mohamed, para luego traer a Matosas para botar más tarde a Ignacio Ambriz y terminar contratando a Ricardo La Volpe. Entrenadores con muchas visiones, salvo Herrera y el Bigotón que comparten el parado.

Es un hecho que todos sabíamos, desde hace 20 años, cómo juega La Volpe. Para nadie es sorpresa que su esquema requiere una línea de 5 con tres centrales, 2 laterales que ida y vuelta y un par de volantes en la media cancha que desborden.

La directiva azulcrema no se puede decir sorprendida que en diciembre el Bigotón haya pedido justo ese tipo de jugadores. Si Peláez y Romano decidieron darle el Clausura 2017 a La Volpe, debieron prever los refuerzos desde noviembre.

Por otra parte, para una persona que dice tener toda la experiencia del mundo, saber todo sobre estrategia y ser casi casi creador del fútbol ofensivo en México, es realmente triste y patético que se excuse en que no tiene la materia prima para su esquema. Un verdadero entrenador debería saber adecuarse a toda circunstancia. No siempre vas a poder tener todo lo necesario para sacar tu trabajo con facilidad, pero un verdadero profesionista debe saber solventar las adversidades y entregar resultados sin excusa alguna. Por eso, de las pocas cosas que le reconozco a Gustavo Matosas es que al ver que no le armaron el equipo según su esquema prefirió irse en vez de escudarse en que no le armaron el equipo como quería.

En resumen, ciertamente la Directiva tiene su grado de culpa por no armar el equipo de acuerdo al entrenador que decidieron contratar, sin embargo, veo más culpa en el entrenador que no tiene ni la más mínima capacidad de adaptarse y prefiere morirse con su capricho que buscar entregar los resultados requeridos intentando cosas diferentes a lo que ha hecho toda la vida.