NidoAzulcrema

Nos inicia el año 2014 con la llegada de tres refuerzos al América, Antonio Mohamed en la Dirección técnica en sustitución del “Piojo”, Pablo Aguilar y Andrés Ríos.

Se entiende la llegada de Aguilar, defensa de toda la confianza del “Turco”, sobre todo pensando que varios defensas del club serán seguramente considerados por Miguel Herrera para la Selección, y se sabía de la necesidad de traer a un delantero ante la salida de Mina.

Lamentablemente nuestro mediocre y necaxista directivo llamado Ricardo Peláez sigue con la idea de traer a puros elementos de medio pelo y sin cartel como refuerzos, Andrés Ríos no es el refuerzo que se necesitaba, las necesidades del Club pasaban por un centro delantero goleador, un depredador del área, el argentino dista mucho de serlo.

Andrés Ríos es un buen jugador pero no es un goleador, es un delantero que se mueve preferentemente por las bandas, atrás del centro delantero, con libertad de desplazamiento pero sin el oficio del caza goles, no se siente cómodo dentro del área, es un delantero de penúltima jugada, no es un definidor.

El actual Club América es el equipo ideal de cualquier empresa, en este caso Televisa, este equipo salió bueno, bonito y barato, sobre todo barato, quizá una de las nóminas más bajas que ha tenido el Club en los últimos 50 años. Antiguamente, me refiero a muchos años atrás, las Águilas nos acostumbraron a soñar con contrataciones deslumbrantes, se obtuvieron buenos y malos resultados con estas contrataciones pero aún así podíamos presumir de tener el plantel más rico y poderoso de la Liga mexicana, hoy lamentablemente estamos lejos de ello, por lo menos 4 o 5 Clubes nos superan hombre por hombre.

Todo indica que el éxito de Miguel Herrera al frente del equipo fue lograr mucho con poco y a eso se acostumbró el dueño y la directiva. Hoy tengo una duda, no sé si se está contratando con bajo presupuesto disponible o se está contratando jugadores de bajo perfil por decisión de la directiva. Parece ser que el América es un Club rico con actitud de pobre.

En la final frente al León todos vimos que el problema del equipo estaba en la definición, se generaron muchísimas llegadas pero faltó contundencia, un hombre gol que aprovechara las oportunidades constantes, Narciso Mina nos defraudó a todos. La falta de contundencia de Mina tiene una explicación, el ecuatoriano costó 2 millones de dólares, su paisano Christian Benítez costó en su momento 10 millones, fue obvio que se notó la diferencia ¿a poco no?, y es que lo bueno cuesta y mucho, si traemos delanteros baratos no podemos quejarnos por los resultados, si queremos contundencia y calidad hay que invertirle mucho más, esto último parece no importarle a Ricardo Peláez que sigue con su política de austeridad.

No me gustaron los refuerzos, ojalá me equivoque con Ríos, ojalá me cierre la boca con goles, ojalá lo barato no salga caro a la hora buena.

Por Iván
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