NidoAzulcrema
Darwin apareció cuando más se le necesitó
Tan cerca y tan lejos…

Aun no defino si estoy orgulloso o decepcionado tras el insuficiente triunfo en Ciudad Universitaria.

Quizá es una mezcla de ambos sentimientos.

Estoy orgulloso porque caímos de una forma digna. Con nueve hombres tuvimos a Pumas contra las cuerdas, haciendo tiempo y provocando a los nuestros con tal de que la pelota no siguiera rodando tras el gran gol de Andrade. Orgulloso de esos nueve que decidieron luchar hasta el final y defender con honor esta camiseta.

Pero también estoy decepcionado. Al final, nos vamos a casa por las mismas razones que perdimos tantos juegos en el torneo: no tenemos disciplina. Nos gusta sabotearnos en los momentos cruciales. De forma inconsciente o no, terminamos sucumbiendo ante los problemas que nosotros mismos generamos.

América fue más que Pumas en toda la eliminatoria y aún así, nosotros quedamos fuera. Ellos se aferraron a su estilo de juego por medroso, defensivo y aburrido que fuera. América no. Nosotros apostamos a defender y atacar con una furia que nunca logró ser bien canalizada. Atrás solemos ser un equipo que se va por el camino fácil de la infracción. Adelante generamos lo suficiente para ganar todos los encuentros pero nunca fuimos serios para definir.

Señalar culpables parece fácil. En primera instancia habría que revisar qué tanto nos perjudicó realmente el arbitraje debido a que se habla de “robo” por tanto cartón rojo en contra de las Águilas.

Las expulsiones en el juego de ida fueron correctas. Se regalaron amarillas por los infinitos reclamos contra los silbantes que terminaron convirtiéndose en tarjetas rojas. Y a ello le añadimos que a Britos le anularon un gol válido.

Para la vuelta fue un caso similar. Goltz reclamó cuanto quiso y luego cometió infracción, leve, pero era oportunidad de gol y cualquier contacto terminaría siendo su segunda amarilla.

En cuanto a Sambueza solo se puede argumentar que únicamente él sabe si su pisotón fue con intención o no. Terminó el torneo como el más expulsado (3 TR) por estar en estos constantes roces con el árbitro y los contrarios. Para su mala fortuna, va a estar siempre en la lista negra del arbitraje gracias a su incidente con el ex-árbitro Román Rafael Medina allá por el 2010. Sambueza será así hasta el final de su carrera. Ya Mohamed lo había dicho en su momento (Enero, 2014):

En la conducta de Rubens, hay que corregir ese tema, porque aparte de perder el enfoque de lo que tiene que hacer, tenemos la posibilidad de que lo expulsen y es un jugador muy importante para nosotros.

La expulsión perdonada a Javier Cortés quien fracturó a Güemez fue clave. América estaba encima de Pumas y dejarles con diez hubiera sido un duro golpe para ellos. Después está el tema de Palacios, quien provocó e hizo dramas donde no los había. Y qué decir del “ejemplar” Verón quien un día invita a disfrutar de un partido sin violencia y al otro se dirige de forma racista a Darwin Quintero.

Independientemente de la actuación del árbitro, es un hecho que América tenía la obligación de terminar con once el encuentro y no lo hizo. Siempre se superó a Pumas cuando se estuvo en igualdad de hombres. No se aprendió la lección de la ida y se pagó factura por ello. Estando concentrados se podía clasificar a pesar de los errores del hombre de negro. Escudarse en un deficiente trabajo arbitral para justificar una derrota es para otros equipos, no para nosotros.

No cuando estuvo en nuestras manos cambiar el rumbo de esta historia.

También habría que analizar si la continuidad de Ambriz es lo más conveniente para el equipo. Quizá desde el apartado táctico esté aprobado. América genera cualquier cantidad de oportunidades de gol. El problema está en si tiene la personalidad para conducir un vestidor del tamaño del América. 8 tarjetas rojas en 21 juegos es una muestra de que el mensaje no es el correcto. Hace poco felicitó a los jugadores tras el altercado en el entrenamiento y dijo que le gustaba que jugaran con intensidad y “el cuchillo entre los dientes”.

En el fútbol se puede ser intenso sin que eso sea sinónimo de reclamos y patadas como lo fue el América en este torneo.

Así pues, llegamos al final una temporada más. Una temporada marcada por un América rebelde e inconsistente que jugó fútbol cuando quiso, regaló partidos cuando quiso, se vio brillante cuando quiso y se disparó al pie cuantas veces quiso.

Toca prepararse para el Mundial de Clubes y hacer los ajustes que don Peláez considere adecuados para encarar el Clausura 2016.

Por lo pronto, gracias por el esfuerzo de los 9 que se quedaron a defender esta camiseta hasta el final y caer literalmente con la cara al sol.

Ya volveremos.