NidoAzulcrema
"…ninguno es excepcionalmente distinto e indispensable"
“…ninguno es excepcionalmente distinto e indispensable”

Es cierto. El torneo acaba de comenzar, faltan muchos partidos por disputar y en la liguilla todo puede suceder. Pero luego de esos primeros 90 minutos en la cancha del Azteca es muy difícil pensar que el futuro será completamente distinto a lo que se ha visto.

Y es que el tema va mucho más allá de las repetitivas excusas, faltó pretemporada, no se está al 100%, se jugó sin 3 titulares. Aquí hay un trasfondo altamente cuestionable y lamentable.

Luego de haber sido eliminado por Pumas, un feroz rival de América; de haber hecho un papelón en el mundial, presenciado por el mismo dueño del equipo, se esperaban decisiones. Decisiones firmes que modificaran el rumbo especialmente hacia el centenario.

No obstante, nada cambió. Se ratificó a Ignacio Ambriz, un DT que falló en momentos clave, un DT al que le falta mucho por aprender. En cuestión de jugadores, salvo Lozano, que es una apuesta interesante, se contrataron elementos sin jerarquía para vestir esta camiseta.

Bajo estos condicionantes, y tomando en cuenta el Apertura 2015, donde prevaleció la irregularidad, la falta de identidad, de liderazgo, de compromiso; todo indica que el americanismo está condenado a sumar otro fracaso más gracias a la indiferencia, soberbia y caprichos de quienes manejan esta institución.

Es inaceptable justificarse con el trillado concepto de continuidad y comparar lo que se hizo con Herrera o Mohamed. En el primer caso se trataba de regresar al club a los primeros planos luego de haber tocado fondo. Y además, en aquel entonces, Miguel contaba con alguien como Christian Benítez, que maquillaba sus carencias.

Tampoco se le puede equiparar con el turco, quien llegó a Coapa con méritos, con títulos, con trayectoria. No llegó al nido para aprender a dirigir, como el actual estratega. Ignacio Ambriz no tiene respaldo para poder sacar adelante la tarea; no cuenta con esa autoridad para tomar determinaciones y la directiva no le otorgó los futbolistas que le facilitaran su proceso.

Desde hace mucho las águilas no cuentan con un salvador, con un referente que asuma la responsabilidad, que resuelva en los instantes más complicados, que defina los encuentros. Hoy solo hay jugadores cumplidores, algunos que de vez en cuando exhiben chispazos. Pero ninguno marca la diferencia, ninguno es excepcionalmente distinto e indispensable.

Así que se está obligado a esperar que los últimos “grandes” fichajes de la dirigencia respondan. A seguir esperando que Oribe y Quintero se acerquen aunque sea un poco a los que fueron en Santos. A implorar que Benedetto no se lesione y sea certero, que Sambueza no se haga expulsar, que Andrade tenga ganas de jugar o que Muñoz no cometa errores como los de Japón. Se está condenado simplemente, a aguardar.

Este no es el panorama que se vislumbraba para celebrar los 100 años del más grande de México. Sin embargo, pese a todos estos obstáculos, ojalá que aquellos que estén en el campo sean conscientes de los colores que representan y no vuelvan a dar esa penosa imagen como fue ante Puebla. El esfuerzo, el carácter, el amor propio, nunca han estado ni estarán en discusión. Es lo mínimo que se espera de alguien que se llame americanista.

Y si finalmente los resultados no acompañan a Ambriz y se hace realidad lo que se menciona: José Manuel de la Torre sería el sustituto; los altos mandos tendrían que aceptar su culpabilidad en este presente.

Decidieron no renovar al DT que dio el título 12, entre otras cosas, haciendo referencia a su estilo. Entonces eligieron a uno que solo sabe jugar de cierta manera y no le dotaron de las piezas necesarias para ello.

Posteriormente, escoge a un entrenador sin cartel, sin méritos y pretenden contratar a uno cuya filosofía tampoco tendría nada que ver con la azulcrema y que está plenamente identificado con los rojiblancos.

Se han dedicado a experimentar y por ello se ha perdido mucho tiempo. Ya se fue un año sin títulos y esta tendencia continuará hasta que no se vuelva a las bases y se respete la esencia, la exigencia y grandeza de América.