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La nueva era del Club América con Ricardo Peláez

Esta columna invitada fue escrita por José Mario, americanista y fan de NidoAzulcrema. Puedes seguirlo en Twitter como @josemarioper

Podría decirse que al América le han salido bien las cosas desde la salida de Bauer, que se ha tenido suerte al haber traído al Piojo, Mohamed y Matosas. Puede decirse que la suerte ayudó en la contratación de algunos jugadores que parecían destinados al olvido (Sambueza, Martinez y Muñoz por citar algunos) y que han respondido en la cancha.

Yo considero que esto ha sido obra de Ricardo Peláez completamente. Su forma de trabajo y comunicación con el cuerpo técnico ha conformado mucho de lo que representa el América actual. Concede algunas sugerencias de técnicos (Aguilar, Goltz), busca otros jugadores que se adapten a lo que se necesita para ese momento (Samudio, Benedetto) y de una manera u otra han funcionado.

No digo que comparto todas sus ideas ni mucho menos. Sigo en desacuerdo con la salida de Molina y con la permanencia de Paul Aguilar. No me gusta que cualquier decisión que parece desatinada bajo nuestro punto de vista como aficionados la justifique escudándose detrás de la filosofía del club. En especial cuando sabemos que es “puro humo” para cubrirse de la realidad. Considero que esas ganas de querer ser espectacular y respetar una mística hace que en ocasiones tome decisiones sin pensar en consecuencias a largo plazo. Esto afecta al equipo de una manera u otra.

Es innegable su capacidad para formar un equipo competitivo cada torneo y está dando grandes resultados. El decidió darle otro giro a la manera de contratar jugadores y ofrecer resultados. Ya no somos un equipo que sale a romper el mercado mexicano buscando en Europa o Sudamérica. Ya se entendió el concepto de que se debe de comprar lo que está probado antes de traer extranjeros de precios desorbitados y que sobre la cancha no rinden más que para dos centros de gol (Castromán).

Puede ser que se compren a un precio fuera de proporción, pero los resultados hablan por sí solos. Este invierno se gastaron aproximadamente 20 millones en refuerzos y veamos donde estamos parados. En el 2008 se gastó la misma cantidad en refuerzos y vean donde terminamos. Vale más comprar 3 ó 4 jugadores probados y de renombre que 8 baratos y sin ganas de trascender. Esto ya fue razonado por los de pantalón largo.

Por fin él y la directiva entendieron lo que deja ser un club ganador. Seamos sinceros, nosotros podemos ver al América con pasión, incluso con fanatismo; pero la gente que es encargada de rendir cuentas lo ve como un negocio. Ya se percataron que tener una final de fútbol tan solo reditúa en aproximadamente unos 70 millones de pesos solamente en entradas al estadio. Ahora sumémosle lo que implica la publicidad por la liguilla y los productos que deja un campeonato.

No tengo capacidad para imaginarlo, pero no dudo que supere lo que se invirtió este torneo en refuerzos. Basta ver con los clubes de gran convocatoria en Europa, no es casualidad que siempre ganen los mismos, todo es un círculo virtuoso.

Es fácil decir que ya estamos en el lugar dónde merecemos estar siempre, que era cuestión de tiempo. Era tan fácil que Cañedo, Bauer y otros directivos no lo pudieron lograr con el mismo presupuesto que Peláez. Llevamos 3 títulos y 4 finales en un periodo cortísimo. Hacía años que no pasaba algo así. Esperemos continue esta tendencia y sigamos demostrando que somos y seremos por mucho tiempo los más grandes.