NidoAzulcrema
El camino al título comienza en Guido

América terminó en segundo lugar tras 17 fechas. Tuve la sensación de que este torneo sería parecido a los anteriores: primeros dos o tres sitios a lo largo del certamen para cerrar entre el cinco y seis, algo más acorde a lo que se percibe como nuestra realidad.

Sin embargo, las Águilas se las ingeniaron para ser segundos con la ventaja de que Cruz Azul juega en lo que queda del Azteca. Si los celestes caen previo a la final, el Azteca es nuestro. Si llegan a la última instancia, también.

El camino no será fácil y aquí dejo un desglose de lo que espero de las Águilas en la Fiesta Grande.

Miguel Herrera

Espero que Herrera haya aprendido que los partidos duran 180 minutos. Si algo hemos vivido con las Águilas, es que cerrar en casa no es fácil para los rivales. Si el duelo de ida no se puede ganar, evitemos facilitar una desventaja mayúscula en el afán de recortar distancias aunque seamos incapaces de dar tres pases seguidos.

Otro deseo –que luce complicado– es olvidarse de las jerarquías. Hay jugadores de torneo infumable que no van a revivir por arte de magia en liguilla. Es de sobra conocida la predilección de Miguel por estos personajes aunque su discurso sea que «juega quien mejor está».

Tengo la esperanza de que Herrera desee dar cachetazo con guante blanco a la FMF tras decantarse por otro seleccionador nacional y ofrecer una liguilla sólida desde lo táctico.

Los jugadores

Toca sincerarse.

La esperanza en liguilla empieza en Marchesín. El guardameta azulcrema recibió pocos goles y fue clave en lapsos del torneo cuando carecimos de solidez defensiva.

Bruno Valdez parece haber retomado algo del buen nivel que le caracteriza. Si bien el tema de los penales es jugar con pólvora, el paraguayo tiene gol y puede ser imparable si se lo propone. Jorge Sánchez será el pulmón por izquierda tras sorprender en esa posición a lo largo del certamen.

Hacia el centro del campo tendremos al mejor medio centro del fútbol mexicano: Guido Rodríguez. El argentino se ha convertido en el alma del equipo. Es el péndulo que nos sostiene. La recuperación está garantizada y la salida limpia será el factor que nos de ventaja contra cualquier rival.

Hacia el frente tengo severas dudas, sin embargo, pongo las fichas sobre Ibargüen. Es un tipo de técnica individual envidiable. Juega fútbol de barrio: carrera, picardía y gambeta. Su problema es la carencia de seriedad a la hora de patear al marco, sin embargo, tuvo destellos en el torneo y no sería raro que quisiera lucir y dar la estocada final al inexistente Cecilio. Es una apuesta arriesgada, pero viendo el nivel de Mateus y Domínguez, por lo menos estaremos de acuerdo que Andrés Felipe fue el menos peor de ellos.

La banda derecha está segura: Ibarra ya tiene un par de liguillas a sus espaldas, sabe cómo se juegan, y no se tú, pero no olvido aquella final ante Tigres donde se lució al grado de que solo le pudieron detener a base de patadas. Es cierto que no es el mejor centrador que hemos visto, pero el tiro libre y los saques de esquina han ganado puntería. Tampoco podemos olvidar que es nuestro mejor asistidor.

Y los demás

Señalar 6 elementos como las esperanzas de título no quiere decir que los demás no funcionarán y serán una carga. Si no que son una especie de volado. No son malos jugadores, pero casi siempre dependen de que los astros estén alineados para ver sus mejores versiones. Aguilera se ha lucido con goles de buena manufactura y en algún momento demostró que sí puede defender mejor que lo que hace.

Paul tiene experiencia de sobra, pero no parece que sus habilidades defensivas vayan a mejorar. Mateus fue un señor crack durante su primer torneo pero luego nos lo cambiaron. Si llegase a recuperar al menos la mitad de su fútbol, tendríamos el mejor centro del campo.

Cecilio pasó de futura estrella a candidato a irse. Saberse casi transferible podría tener el «efecto-Rolfi», ese donde un jugador da su mejor versión en cuanto siente peligro para prolongar su estadía. Henry logró un torneo decente a pesar de los pocos minutos jugados pero no tiene el nombre de Peralta ni el costo de Martínez por lo que parece difícil que remonte posiciones sobre ellos. Este es el caso típico de respetar jerarquías, un defecto del Piojo. Podrán hacer un par de goles, pero son incertidumbre. Sus números hablan por ellos.

Esperemos que algunos decidan sumarse a los demás. El torneo regular quedó atrás. Lo único que deberán hacer, es jugar bien cuando menos 3 partidos de 6 para potenciar la oportunidad de salir campeón.

Del Club América

Es cierto que hemos criticado el funcionamiento a lo largo del torneo. No menos cierto es que hay jugadores que han cumplido el ciclo y no darán mas. El entrenador dista de ser lo que necesitamos. Sin embargo, somos América. Sabemos jugar liguillas. No jugamos como el equipo de Beenhakker ni como el de Carrillo cuando menos, pero solo nos separan 6 partidos de volver a separarnos de los tapatíos. A pesar de todo, salimos segundos y no entramos tan mal a liguilla como otras ocasiones.

Hagámoslo. Está al alcance.