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La polémica rodea siempre al América

Cada torneo se efectúan cualquier cantidad de transacciones entre clubes y futbolistas, y cuando se trata del América, éstas suelen captar más la atención que la propia Liguilla. Muchas veces llegan ídolos, otras veces llegan petardos, pero la polémica suele ser un ingrediente siempre presente en las negociaciones en las que las Águilas están involucradas, por lo que en esta ocasión hablaremos de 5 de las más controversiales en la historia del cuadro Azulcrema, en razón de su impacto mediático, el momento en que se dio o lo inexplicable de la operación.

“NO SOY UN COSTAL DE PAPAS”

Temporada: 1969-1970

Enrique Borja, el joven centro delantero de los Pumas de la UNAM empezaba a hacerse de un nombre en el futbol mexicano, ya que si bien distaba de ser un virtuoso en su técnica individual, lo compensaba con su facilidad de ver a puerta y su carisma natural, llevándolo a integrar en varias ocasiones la selección nacional; sin embargo, esto no fue suficiente para que el cuadro universitario lograra retenerlo en sus filas, ya que el “Cirano” demandaba un aumento de sueldo, lo cual Pumas no podía cubrir, por lo que entró a escena la directiva de los entonces “Millonetas” del América, cerrando la negociación por los servicios de Borja para la temporada 1969-1970.

Enrique se negaba a abandonar la causa felina, por lo que buscó por todos los medios posibles el que se anulara la operación y poder permanecer con la UNAM (llegando a hablar con los altos mandos de la Universidad e incluso pedir audiencia con el entonces Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz), situación que no pudo conseguir y, después de una charla con el presidente del América, Guillermo Cañedo de la Bárcena, terminó firmando con las Águilas.

Me citó Guillermo Cañedo, directivo del América, para comer y me dio un contrato firmado por la directiva de Pumas, donde me cedían; fue ahí cuando le dije que no era un costal de papas.

– Enrique Borja.

El resto es historia, Enrique Borja cayó como anillo al dedo al América, convirtiéndose en uno de los máximos figuras en la historia de las Águilas, haciendo una dupla letal con el gran Carlos Reinoso en el ataque Azulcrema, convirtiéndose en tricampeón de goleo individual, además de conseguir dos títulos de Liga, uno de Copa, un Campeón de Campeones y una Copa de Campeones de CONCACAF, y ubicándose actualmente como el quinto mayor goleador en la historia del club con 103 anotaciones.

RENIEGA DE LLEGAR AL AMÉRICA

Torneo: Verano 1999

Si bien nunca es bueno traer jugadores de los equipos rivales, el traer al máximo ídolo de tu más acérrimo enemigo es una idea completamente absurda; esta contratación fue simplemente un capricho de la directiva americanista, no hay otra explicación. La llegada de Ramón Ramírez a las Águilas se debió más que nada a las necesidades económicas del Guadalajara en esa época, quienes se vieron obligados a desprenderse de su gran figura y mejor futbolista de los últimos torneos, situación que nunca fue del agrado del nayarita, quien manifestó su descontento de dejar al rebaño para llegar a Coapa, amenazando incluso con parar de jugar por un semestre en protesta a dicha transacción, y convocando a hacer un nuevo intento de que se formara una verdadera asociación de futbolistas que velara por los intereses de estos; sin embargo, de poco sirvieron sus reclamos y los de la afición tapatía, ya que la operación se había concretado y no habría marcha atrás.

A Ramírez no lo quedo más alternativa que presentarse en las instalaciones del América, en las que, al ser presentado oficialmente, aclaró que su molestia no se originaba en el simple hecho de llegar a las Águilas, sino la forma en que se dio su transferencia, en la que no fue tomada en cuenta su opinión.

Ya como jugador Azulcrema, Ramón no rindió lo esperado, ya que, salvo algunos chispazos de calidad, se notaba que no estaba contento enfundado en la casaca amarilla, aunado a que una lesión lo estuvo molestando prácticamente toda la temporada y no lo dejó mostrar su mejor futbol, por lo que, al cabo de 6 meses, fue transferido a los Tigres, poniendo fin a una estadía que nunca debió suceder.

LA LEGIÓN PARAGUAYA DE CARLOS KIESSE

Torneo: Verano 1999

Como si no hubiera sido suficiente la novela de Ramón Ramírez, el entrenador paraguayo Carlos Kiesse llegó al América en sustitución de Carlos Reinoso, y aun cuando el plantel azulcrema era muy basto (tenía a jugadores como Duilio Davino, Raúl Gutiérrez, Isaac Terrazas, Pável Pardo, Braulio Luna, Alberto García Aspe y Cuauhtémoc Blanco, entre otros), decidió traer gente de su confianza para asegurar el éxito en su estadía en Coapa, concretando la llegada de 4 jugadores extranjeros, casualmente todos compatriotas suyos; los defensores Carlos Espínola y Gustavo Cañete, el “mediocampista” Javier Espínola, y el delantero Juan Ángel Paredes (ya conocido en el futbol mexicano, toda vez que provenía del Atlante), quienes junto Richart Báez (que había llegado al equipo el torneo anterior) conformaron la cuota de foráneos para dicha competencia, ante la incertidumbre de la fanaticada Águila que poco sabía de los recién llegados, ya que no se distinguían por ser figuras en sus clubes anteriores.

Sobra decir que el batallón guaraní fue un completo fracaso, ya que ninguno de los refuerzos rindió lo que se espera de un jugador extranjero: Cañete (que alguien se atrevió a decir que sería el próximo Alfredo Tena) era tan lento y acartonado que parecía una avenida para los delanteros rivales; Carlos Espínola tenía ciertas condiciones, pero era extremadamente irregular; Javier Espínola (de quien se rumoró que ni siquiera era futbolista) no tenía técnica, ni condición física, ni la menor idea futbolística; Richart Báez sufría problemas de sobrepeso, por lo que era muy lento y con nula movilidad, lo que lo volvía poco útil en el ataque; y Juan Ángel Paredes, si bien aportó algunos goles, todos lo recordamos más por esta falla durante un partido de liguilla en que el América quedó eliminado contra Santos:

El paso de los paraguayos en el América fue efímero e irrelevante (por decirlo suavemente), ya que tras ese torneo, todos, con excepción de Juan Ángel Paredes, fueron dados de baja del plantel (Paredes duró únicamente 6 meses más y jugó sólo 6 partidos), siendo recordados más que por otra cosa, por ser uno de los grupos de extranjeros menos rentables en la historia de las Águilas.

AMÉRICA CONTRATA PORTERO… DURANTE LA GRAN FINAL

Torneo: Clausura 2017

América se encontraba disputando la Liguilla del Apertura 2016, logrando llegar hasta la gran final en contra de los Tigres de la UANL. En estas instancias, la concentración de equipo y cuerpo técnico debe de estar por completo en los últimos partidos a disputar, la teoría demuestra que esto es como debe de suceder, sin embargo, había una noticia que rompía con la concentración del plantel, la contratación del portero argentino Agustín Marchesín proveniente de Santos Laguna para el torneo Clausura 2017, aún y cuando en ese momento las Águilas contaban con dos porteros confiables en sus filas: Moisés Muñoz, un veterano consentido de la afición americanista, y Hugo González, un joven canterano que se perfilaba a tomar posesión del marco azulcrema en un futuro cercano.

Las buenas relaciones entre las directivas de Santos y América agilizaron la contratación del Marchesín, quien gracias a su liderazgo y buenas actuaciones se había convertido en uno de los mejores porteros de la Liga MX, llevándolo incluso a ser considerado en las convocatorias de la Selección Argentina; por lo que, a pesar de contar en ese momento con dos buenos guardametas, la llegada de Marchesín al América sería una gran adición al plantel. Sin embargo, lo que más hizo ruido al momento de llevarse a cabo las negociaciones, fueron unas declaraciones que el argentino había hecho meses antes, en el que manifestaba que a él no le gustaría jugar para el América.

Me gusta ganar los partidos jugando con el corazón y me siento muy identificado con este club (Santos) por cómo se ganan los partidos, porque se lucha, se vive con mucha intensidad en el día a día y en América no lo siento así, porque lo que no sería jugador del América”.

– Agustín Marchesín.

La llegada, de Marchesín, provocó la salida tanto de Hugo González como de Moisés Muñoz, a lo que este último alzó la voz quejándose de que él no quería salir del América, y que la decisión de su partida fue una decisión unilateral de la directiva, negándole la oportunidad de pelear con el argentino por el puesto titular.

LLEGA Y PROVOCA LA SALIDA DE UN ÍDOLO

Temporada: 1992-1993

Recién desempacado del Real Madrid, Hugo Sanchez llegaba a México a enrolarse con el América de cara a la temporada 1992-1993, que si bien no llegaba en su mejor momento físico y futbolístico (a causa de las lesiones jugó únicamente 35 partidos en los últimos 2 años en España contando todas las competencias), conservaba su etiqueta de goleador, figura internacional y máximo exponente del futbol mexicano en la historia, por lo que una jugosa oferta económica de las Águilas sedujo al “Niño de Oro” para regresar a la Liga Mexicana vistiendo la camiseta del odiado rival de los Pumas, equipo que lo vio nacer como futbolista.

En ese entonces le tocó ser compañero, entre otros, del brasileño Antonio Carlos Santos, una de las figuras del plantel, con quien cualquier podría presumir que haría una buena sociedad, dada la extraordinaria visión de campo del carioca y la gran habilidad rematadora del mexicano; el problema es que ambos futbolistas se llevaban bastante mal, toda vez que Santos se había casado con Emma Portugal, ex esposa del “Pentapichichi”, por lo que se sentía la tensión en el vestidor, ya que ambos jugadores no se hablaban más que para insultarse el uno al otro, tomando como ejemplo una anécdota contada por el argentino Óscar Ruggeri, quien coincidió con Hugo y Santos durante esa temporada:

Óscar (Ruggeri), dile al esclavo que cuando yo llame no atienda, yo quiero hablar con mis hijos”

Hugo Sánchez.

Dicha situación no pudo ser controlada por Miguel Ángel “Zurdo” López (en ese entonces entrenador azulcrema) ni por la directiva encabezada por Emilio Díez Barroso, lo que provocó que el brasileño tuviera que abandonar a las Águilas ya iniciada la temporada, recalando durante el resto del año futbolístico en el Porto de Portugal, ante la incredulidad de la fanaticada americanista, que veía como uno de sus grandes ídolos abandonaba la institución por problemas de vestidor.

La estadía de Hugo Sánchez en el América no fue lo productiva que muchos hubieran esperado, ya que únicamente estuvo durante una temporada, participando en 35 cotejos y anotando 18 goles (entre Liga y Copa de CONCACAF), consiguiendo el título de CONCACAF. Al término de la competencia, Hugo decidió regresar a la Liga Española a jugar en Madrid, pero en esta ocasión con el modesto Rayo Vallecano; situación que propició el regreso de Antonio Carlos Santos a las Águilas para disputar el torneo correspondiente al ciclo 1993-1994, el cual sería el último del astro brasileño como jugador Azulcrema.

¿Qué otra contratación ha generado polémica en el América?