NidoAzulcrema
"América tiene un plantel repleto de seleccionados nacionales, un plantel que cualquier entrenador quisiera tener"
“América tiene un plantel repleto de seleccionados nacionales, un plantel que cualquier entrenador quisiera tener”

Antes que nada debo reconocer que me equivoqué. En la columna anterior escribí que Gustavo Matosas había encontrado el equilibrio en el equipo y, con ello, iba a jugar de una manera menos desbocada. Lamentablemente para los Americanistas no fue así; en la serie contra el pachuca vimos al mismo América que jugó contra Veracruz, Herediano, Querétaro e Impact; se pagó caro esa irresponsabilidad, y estamos eliminados en el presente torneo. Una lástima.

Los acontecimientos se han sucedido de una manera tal, que al día de hoy, Matosas ya no es el director técnico del equipo Azulcrema y la directiva anda en busca del nuevo timonel. Se ha dicho y escrito bastante sobre los motivos de la ruptura; pero aquí sólo me enfocaré en las que pienso que fueron las razones futbolísticas de la salida de Matosas y en las características que debería tener el nuevo estratega.

Primero que nada, me parece que Matosas no estaba a gusto en el América; se veía incómodo con la presión que rodea al equipo Americanista y con tener permanentemente los reflectores del futbol mexicano; lo de él es trabajar en un equipo con poca obligación y en una plaza tranquila y alejada del asedio de los medios de comunicación. Y por otro lado, tampoco se veía que Matosas se sintiera a gusto entrenando a jugadores de jerarquía y de buen cartel; una cosa es dirigir a un querétaro o a un león, con jugadores muy jóvenes y otros sin gran trayectoria, y otra cosa es dirigir a un América donde en cada posición hay un seleccionado nacional.

Ahora bien, más allá del entorno que rodea al actual América, a lo largo del torneo vimos que Matosas puede ser un buen entrenador pero no es un estratega: Su necedad de jugar desbocado y ansioso, su terquedad de poner a ciertos jugadores en posiciones donde no rendían a su máximo, y su incapacidad confesa de no saber jugar a otra cosa distinta a la que a él le gusta, son muestras de un director técnico limitado. Sumado a lo anterior, vimos en Matosas a un timonel que no sabe manejar los momentos de alta tensión; la primer llamada fue su amague de renuncia cuando fueron goleados en veracruz, una actitud bastante infantil; y la última y patética muestra fue cuando Arroyo metió ese golazo que nos hizo ilusionar contra pachuca, ya que en lugar de acomodar al equipo cuando faltaban menos de 5 minutos para terminar la hazaña, se puso a festejar en solitario y sólo se limitó a felicitar al autor del gol y a darle una pequeña indicación. ¡Increíble!

Pues bien, esto que estoy describiendo fue lo mismo que detectó la dirigencia Americanista, en particular Ricardo Peláez, quien es una persona que jugó muchos años al futbol, fue dirigido por grandes estrategas, y que estuvo mucho tiempo en los medios de comunicación; así que si algo sabe Peláez, es reconocer cuando está en frente de un buen entrenador o de un estratega. Y me parece que después de ver el trabajo y desempeño de Matosas a lo largo del semestre, Peláez se convenció de que la escuadra Azulcrema no estaba en las mejores manos; al contrario, de haber continuado Matosas hubiera dañado lo que se ha construido en los últimos 3 años. Y si a lo anterior le sumamos que Matosas peca de soberbia, porque cree que sólo él tiene razón y no permite que nadie se involucre en su trabajo, pues tenemos como resultado una combinación explosiva, que no propicia un buen ambiente de trabajo.

El América ha logrado conformar una base de jugadores de gran calidad, juntando lo mejor de dos procesos exitosos, el de Herrera y el de Mohamed; el América tiene un plantel repleto de seleccionados nacionales, un plantel que cualquier entrenador quisiera tener. Pero es un plantel que sólo el buen entrenador, el estratega, es capaz de sacarle el mejor provecho y hacerlo jugar como mejor convenga; haciendo sólo uno o dos cambios al gusto del timonel en turno.

Esa es la apuesta de la dirigencia Azulcrema, tener un muy buen plantel en el que cualquier buen director técnico pueda alcanzar el éxito.

Así que el nuevo estratega Americanista debe ser exactamente lo opuesto de Matosas: alguien sin soberbia, autocritico y con espíritu de equipo; alguien que juegue de manera ordenada y equilibrada, y que sepa adaptarse a su plantel y a las circunstancias de cada partido; alguien que pueda sortear y hasta pueda recrearse con los momentos de presión (los cuales abundan en el América); alguien que esté consciente de que dirigirá en el equipo más importante, más ganador, más popular, y más mediático del futbol mexicano: Las Águilas del América, y por lo tanto, es algo que tiene que disfrutar.

Me equivoqué respecto a lo que esperaba de Matosas. Pienso (y espero) que no me voy a equivocar respecto a lo que espero de Peláez y la dirigencia Azulcrema.