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La planeación no ha estado a la altura
La planeación no ha estado a la altura

Nunca voy a reconocer esos modos tan básicos para calificar el resultado de un partido. Esos clichés que se escuchan en los medios una y otra vez; mereció ganar, mereció perder, así es el fútbol o los tiros penales son un volado.

Igualmente es verdad que nada va a cambiar lo que sucedió en la final. Esa sensación de frustración, esa brusca sacudida por haber estado tan cerca y al último dejar escapar la posibilidad de levantar nuevamente el trofeo de campeón.

Pero no por ello deben ignorarse tantas situaciones específicas que incidieron en esa realidad. Ese cúmulo de errores que han hecho que actualmente se hable de otro fracaso en la liga, en lugar del título número trece.

No es posible predecir el futuro, ni asegurar que se va triunfar contratando a determinado jugador o entrenador. Sin embargo, cuando todas las áreas trabajan adecuadamente, cuando se toman decisiones de acuerdo a lo que exige una institución como esta, no hay duda que se está más cerca del éxito.

Hoy los altos mandos deben reconocer el doble error que significó experimentar con un técnico como Ignacio Ambriz. Primero al contratarlo cuando no tenía respaldo alguno, y luego manteniéndolo tras el papelón realizado en el mundial de clubes.

Se perdió un tiempo muy valioso para corregir un proyecto que no llevaba rumbo. Era el momento de actuar, de reivindicarse, de prepararse para el Centenario. Pero se optó por seguir y seguir avanzando por un camino que no llevaba a ningún lado.

Y a mitad de torneo, cuando los mejores estrategas están ocupados, deciden echarlo. Eligen a Ricardo La Volpe. Alguien que lleva décadas dirigiendo y cuya mejor referencia es su discurso.

Esas declaraciones emitidas cuando fue contratado, sobre renunciar si no se conseguía el objetivo, volvieron a dejarlo en evidencia. Se comprometió a algo que no cumplió.

“Siempre renuncio. Son retos que uno toma. Voy a presentar mi renuncia si no gano el título. Me gustaría dirigir tres o cuatro años al América, pero tienes que tener resultados”

Así como las que dio tras la derrota ante los Tigres:

“Lo voy a pensar, la directiva me apoyó antes de esto, me dijo que seguía hasta mayo, pero veremos qué pasa…”.

Un técnico como él, que presume de llevar años y años como DT, que siempre habla de su experiencia y conocimiento del fútbol mexicano, ya no está para tener estos arrebatos.

Debe enfocarse a trabajar y a poner en práctica todo aquello de lo que se jacta. Aprovechar la enorme oportunidad que tiene ante sí, porque es bien sabido que puede alardear de todo menos de la consecución de campeonatos.

Además de lo que pasó con el entrenador, hay que agregar que no se ha sabido cerrar ciclos. En el mismo segundo en el que Ambriz tenía que irse, varios elementos debieron acompañarlo. No obstante, alargaron la agonía, consintieron mediocres rendimientos.

Pero un año más tarde se deshacen de Sambueza, Muñoz, Martínez… Acompañados de González, Alvarado, Moreno, Pineda… Mientras que otros nombres que reclaman a gritos su salida, permanecen ahí, en la sombra. Son muy conocidos.

Estaba claro que para La Volpe había futbolistas como Osvaldito que no iban a estar contemplados. Así que la dirigencia de un equipo como este no puede justificarse.

Tendría que estar prevenida, con visorías, con firmes candidatos para fichar. Sin olvidar que independientemente de ello, el plantel ya demandaba renovación y reforzamiento en posiciones claves desde hace varias temporadas.

Se esperaba que la tempestad terminara con ese modo desastroso de perder el título. Pero parece que la inestabilidad continuará prevaleciendo en Coapa con una plantilla incompleta, con determinaciones que no se toman en tiempo y forma. Y así se enfrentará el Clausura 2017.

Es cierto que el deporte da revanchas. En este caso la verdadera revancha sería que el Club América tuviera lo que merece; un gran cuerpo técnico y un plantel acorde a lo que se es.

Pero mientras se sigan dando bandazos en todas direcciones no se puede seguir hablando de estadísticas que no suman copas a las vitrinas.

No se pueden aplaudir nada de eso sabiendo que la planeación no ha estado a la altura. No se pueden celebrar esos números cuando no se le ha permitido competir como debe hacerlo el más grande de México.

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