NidoAzulcrema
Andres Andrade
Peláez y sus grandes refuerzos…

La expulsión de Andrés Andrade luego de haber ingresado de cambio y con apenas unos minutos en la cancha, da lugar a muchas cosas que comentar. Pero el debate no radica en calificar de justa o injusta la decisión del árbitro, implica considerar los factores que son partícipes de esta situación.

Al concluir el Clausura 2013 y ante la inminente salida del equipo de Christian Benítez, la directiva y cuerpo técnico se dijeron conscientes de que se necesitaba encontrar al sustituto del ecuatoriano.

Mario Hernández Lash, como visor del equipo, y de acuerdo con Miguel Herrera, se dio a la tarea de viajar a Sudamérica y observar a diversos futbolistas en Argentina, Chile, Colombia y Uruguay. Conforme pasaron los días se fueron filtrando nombres de posibles refuerzos, así como imágenes en donde se les veía en un encuentro que disputaba Deportes Tolima.

A raíz de esto, se hizo referencia al atacante de este club, Yimmi Chará como un posible candidato. Más adelante se mencionaron a dos elementos más, pero de corte defensivo, y al final, apareció el de Andrés Andrade.

Cuando el colombiano fue presentado en Coapa, el presidente deportivo expresó que era alguien que iba a contribuir a la falta de verticalidad, profundidad y encare del equipo. Que podía ir por las dos bandas e incluso fungir de enganche.

Agregó que lo venían siguiendo desde hace seis meses. Posteriormente, que él había ido a su país y por último Miguel Herrera, quien le dio el visto bueno. Estableció claramente que no era una contratación al vapor, lo cual luce muy poco creíble.

La realidad es que en América nunca se estuvo preparado para la salida de un elemento clave como fue Benítez. En todo momento creyeron que era posible retenerlo y por lo tanto, no se preocuparon por hallar alguien de su nivel para reemplazarlo. Y los fichajes de Andrade y Luis Gabriel son la evidencia más clara.

Según Peláez, llevaban casi medio año siguiéndolo. Si esto fuera cierto, se habrían dado cuenta del cúmulo de opiniones que lo rodeaban, lo que consideraban los aficionados de su exescuadra. En el momento de darse a conocer la noticia de su llegada al nido, en las redes sociales se leían cuantiosas expresiones de júbilo por su salida.

Entre las cosas que se mencionaban, y que hicieron llegar a medios nacionales, era que es un jugador intermitente, poco determinante y de carácter difícil. Esto podría ser verdad o no, pero un club como este no puede darse el lujo de contratar a alguien sin tomar en cuenta todas sus referencias. Aquí no se llega a experimentar, se viene a demostrar.

Con el paso de las jornadas hemos visto que solo tiene chispazos, y ha quedado claro que no es un jugador con el perfil para vestir esta camiseta. También que fue una opción poco estudiada y que ante la ineficacia para encontrar a alguien de jerarquía, terminaron colocándolo junto con Luis Gabriel Rey, como los nuevos referentes azulcremas.

Y no conforme con las malas decisiones tomadas, este torneo se hizo oficial la incorporación de Andrés Ríos, otro jugador que no cumple los parámetros que implica ser refuerzo extranjero. Es frustrante ver el cúmulo de fichajes fallidos que se han hecho en estos últimos años.

Se puede hacer una larga lista en la que aparecen nombres como el de Oswaldo Vizcarrondo, Efraín Juárez, Narciso Mina, Chistian Bermúdez. Y otros que aún son parte del plantel como Osvaldo Martínez.

No hay duda que Ricardo Peláez tuvo aciertos durante su gestión, pero estos se reflejaron en cuestiones disciplinarias, de formas, y otros sectores que van más allá de lo deportivo. No es posible que un club como América siga equivocándose de esa manera tan constante cuando se trata de comprar futbolistas.

Se necesita volver a trabajar bien en ese sentido y tener siempre presente que a Coapa solo pueden llegar los mejores mexicanos y extranjeros. Ojalá se asignara a alguien capaz de asumir esta responsabilidad, porque urge cambiar esta tendencia.

Ya fue suficiente de los Andrade, de los Ríos, de los Martínez, de las contrataciones improvisadas y sin fundamento, de los discursos vacíos para justificarlo. La continuidad no es la clave del éxito si esta no está respaldada de bases sólidas. Igualmente hay que entender que los planteles no son eternos y necesitan renovarse.

Espero que esta vez la directiva sea inteligente y sensata. Que lo ocurrido en el partido ante Cruz Azul sirva para darse cuenta de los errores que se han cometido al interior. Y que al término de la temporada se vuelvan a estructurar los cimientos de lo que todos queremos, un América competente, un América ganador.
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