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¿Debe América seguir intentando con sus juveniles?
¿Debe América seguir intentando con sus juveniles?

Esta columna invitada fue escrita por Erick, americanista y fan de NidoAzulcrema. Puedes seguirlo en Twitter como @Dellagala

Se dice con frecuencia que una de las claves del éxito en el América, es que en el once titular debe haber mayoría de jugadores surgidos de las fuerzas básicas. Se afirma constantemente que para que el América gane sus clásicos y obtenga campeonatos, debe alinear jugadores formados en el Nido.

¿Será cierto todo lo anterior? ¿O es una de tantas leyendas urbanas que rodean al cuadro azulcrema? Vamos por partes.

Las fuerzas básicas en el América tomaron gran relevancia desde finales de la década de los 60s. La dirigencia americanista entendió que en una competencia donde únicamente podía tener 4 extranjeros y sólo 3 de ellos podían estar en la cancha, lo mejor era tener una base de mexicanos formada en sus divisiones inferiores. Y así fue que durante los años 70s y 80s se moldearon jugadores mexicanos al gusto y la exigencia de la empresa dueña del equipo, con una filosofía de juego bien definida; surgiendo jugadores como Horacio López Salgado, Javier “chocolate” García, Cristóbal Ortega, Alfredo y Luis Fernando Tena, Vinicio Bravo, Armando Manzo, Javier Aguirre, Juan Antonio Luna, Mario Carrillo, Carlos de los Cobos, Carlos Hermosillo, Ricardo Peláez, Alejandro Domínguez, Efraín “fanny” Munguía, Guillermo Huerta, Guillermo Naranjo y muchos otros.

Sin embargo, fue hasta la década de los 80s cuando los jugadores de fuerzas básicas realmente fueron uno de los dos pilares sobre los que se edificó la grandeza deportiva del club, ya que en los dos campeonatos de los años 70s no había muchos referentes nacidos en el Nido, y la mayoría de los jugadores mexicanos provenía de otros equipos. Se puede asegurar que en los campeonatos obtenidos durante la década de los 80s, la base de jugadores mexicanos en su mayoría era producto de las divisiones inferiores; por lo que la fama de las fuerzas básicas se hizo más grande, tanto para los americanistas como para los antiamericanistas.

En los años 90s siguieron surgiendo jugadores formados en el Nido, pero los campeonatos no llegaban. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que la mayoría de extranjeros que llegaban al club no tenían la calidad necesaria para triunfar, y aunque hubo una camada importante de jugadores surgidos de fuerzas básicas, ésta no fue suficiente para llenar las exigencias de un equipo como América. La temporada donde el equipo estuvo más cerca de conseguir el título fue aquella de 1994-95; el famoso equipo de Leo Beenhakker tenía a una base de extranjeros fenomenal, respaldada por una base mexicana en su mayoría surgida de divisiones inferiores: Guillermo Naranjo, Raúl Rodrigo Lara, Germán Villa, José Enrique Rodón, y por supuesto, Cuauhtémoc Blanco. Pero quitando esa campaña, los años 90s significaron una época gris en la historia del club, a pesar de contar con buenos jugadores surgidos de fuerzas básicas.

En el nuevo siglo, en el nuevo milenio, las reglas de la competencia han cambiado. Poco a poco se han quitado obstáculos para que cada vez más jugadores no nacidos en México jueguen en los equipos de primera división, llegando al punto donde ha habido casos en los que un equipo de futbol ha jugado alineando únicamente a uno o a dos jugadores nacidos en el país. Ante ésta situación, el América abandonó la forma en la que trabajó durante casi 35 años; desde el año 2000, paulatinamente la fórmula del éxito ha sido tener una buena base de extranjeros respaldada por una buena base de mexicanos (por nacimiento o por naturalización), independientemente de que provengan de divisiones inferiores o de otros equipos.

Los siguientes datos confirman lo anterior:

En el campeonato del Verano 2002 sólo 4 jugadores titulares provenían de fuerzas básicas.

En el campeonato del Clausura 2005 sólo 5 jugadores titulares provenían de fuerzas básicas.

En el campeonato del Clausura 2013 sólo 2 jugadores titulares provenían de fuerzas básicas.

En el campeonato del Apertura 2014 sólo 2 jugadores titulares provenían de fuerzas básicas.

En el campeonato de la Concachampions 2014-15 sólo 1 jugador titular provenía de fuerzas básicas.

En la temporada Clausura 2008, la peor en la historia del club, donde quedó en el último lugar de la tabla general, 8 jugadores titulares provenían de fuerzas básicas.

Visto lo anterior, se puede asegurar que el éxito deportivo del América en el siglo XXI descansa sobre sólo un pilar: jugadores de futbol con clase, personalidad y carácter; independientemente de sus nacionalidades y de sus orígenes en divisiones inferiores.

Por lo que en nuestros días, ese asunto llamado “fuerzas básicas”, sólo es un buen recuerdo.