NidoAzulcrema
Prometió irse si fracasa el proyecto Ambriz.
Prometió irse si fracasa el proyecto Ambriz.

Hace varias semanas que el nombre de José Manuel de la Torre es vinculado con América. Sin embargo, en cada ocasión que Ricardo Peláez es cuestionado al respecto, comenta exactamente lo mismo: “Estamos tranquilos y trabajando. Nada que opinar sobre los rumores de un plan alterno con él… Nacho se mantiene”.

Se le ha escuchado también defenderse incansablemente de las críticas por el paso del equipo, argumentando que no había motivo para hablar de crisis cuando se ocupa el sexto lugar de la tabla. Se está en zona de clasificación, si nosotros estamos mal, entonces, ¿cómo estarán los demás?

Continuamente se agregan declaraciones de este estilo, tratando de justificar la deficiente conformación del plantel, así como el mal funcionamiento y los irregulares resultados. Siempre con esa actitud retadora, cómo si nadie tuviera derecho a criticarle algo.

Y mientras que el flamante presidente deportivo sigue en su papel de sabio y de todopoderoso, más medios se suman a lo que luce como un secreto a voces; Chepo es el candidato número uno para sustituir a Ignacio Ambriz.

De acuerdo con Récord, Nacho tiene ultimátum. Debe ganarle a Dorados y Santos para permanecer en su cargo. Estaría obligado a obtener 6 puntos, ya que una victoria no sería suficiente para los altos mandos. Por otro lado, en Reforma se dice que América visitaría a los Tigres (jornada 8)  ya con José Manuel de la Torre al frente.

De verdad que es increíble que en el año del centenario, y aunque no lo fuera, la dirigencia crea que Ambriz y de la Torre son las “mejores” opciones para dirigir al más grande de México. Igualmente es deplorable su incapacidad para reconocer lo que se ha hecho mal.

No se necesita caer en el abismo, como sucedió en aquel 2008, para actuar, para aceptar que no se ha trabajado correctamente en varios aspectos. Este no es un equipo de jerarquía, no es el equipo que la afición desea ver. Está muy lejos de ser una escuadra protagonista, con identidad, con un estilo bien entendido.

Pero aparentemente la soberbia está por encima de los intereses del club. Ambriz parece un capricho, a ningún técnico se le defendió tanto. Y al final él no tiene la culpa, los únicos responsables de esta inestabilidad son los que lo eligieron. Ellos optaron por experimentar y tratar a esta institución como si fuera una más en el fútbol mexicano.

Y si al último resulta cierto lo que tanto se repite, y José Manuel de la Torre llega a Coapa, Ricardo Peláez debe cumplir su palabra. Prometió irse si fracasa el proyecto Ambriz. Pero no solo por eso, traer al Chepo sería pisotear una vez más al americanismo.

Estaría demostrando que si bien tuvo aciertos cuando comenzó su gestión, el ego y el gusto por ser el jefe (como lo señaló Miguel Herrera cuando Ricardo volvió al nido) lo han dominado y le han nublado el sentido común para entender que él no está por encima de la institución. Y con esta actitud no llegaremos a buen puerto.