NidoAzulcrema
¿Somos espectaculares? Sí, pero quizá por otras razones.
¿Somos espectaculares? Sí, pero quizá por otras razones.

Desde que soy seguidor de las Águilas del América he escuchado año tras año lo siguiente:

  • América debe ser espectacular
  • América debe ganar, gustar y golear
  • América debe ser ofensivo

Y estoy seguro de que tú también habrás escuchado esas trilladas frases.

Sin embargo, ¿no te parece extraño exigir lo mismo año tras año?

A mi sí. ¿Por qué tengo que exigir espectacularidad cada año? ¿Que no se supone que es parte del ADN azulcrema?

Siempre que se habla de espectacularidad, se espera un América avasallador, un club que imponga miedo a los rivales y que haga tantos goles como sea posible.

También he escuchado a gente que dice que prefiere un 5-4 (incluso perdiendo) que una victoria por la mínima. No lo comparto pero en el fútbol todos tenemos nuestros gustos.

En alguna ocasión hice un sondeo sobre el significado de ser espectacular. Las respuestas fueron variadas:

  • Que tenga mucha llegada
  • Que golee a sus rivales
  • Que juegue bien al fútbol

Si bien cada persona tiene su definición sobre la famosa espectacularidad que se exige al cuadro de Coapa, creo que no es descabellado asegurar que el término está directamente relacionado con la cantidad de goles que se espera que haga el equipo.

Es por ello que para unificar criterios, me di a la tarea de investigar el promedio de goles por partido (en temporada regular) de las Águilas en sus mejores épocas y los resultados seguramente te sorprenderán.

De la siguiente tabla, presta atención a: la última fila, las dos columnas con color azul y aquella en amarillo.

Como puedes apreciar, ese América de los ochentas que tantos recuerdos tiene, no reflejó su espectacularidad en goles al por mayor. En azul destaqué a los equipos campeones que mejor promedio de goles tuvieron a lo largo de nuestra historia: el 87-88 prácticamente empatado con el Clausura 2005 de Mario Carrillo.

Lo curioso es que el equipo que más goles ha hecho y que seguramente es uno de los que más recordamos con orgullo (aunque no haya sido campeón) es el de Leo Beenhakker en la 94-95.

¿Qué te dicen estas estadísticas? Está claro que la espectacularidad del América no está necesariamente relacionada con la cantidad de goles a favor. No entiendo entonces esa exigencia desmedida (las cosas, como son) para que las Águilas marquen anotaciones como si hicieran rosquillas en el horno.

No tengo claro de donde salió aquello del ganar, gustar y golear. ¿Será una presión extra que pone la prensa para poder criticar al equipo en base a la exigencia que se le debe tener al más grande del país? No lo descarto.

Mi conclusión en cuanto a la espectacularidad que debe tener el América está basada en momentos épicos como estos que me vienen a la mente:

  • El penal atajado de Zelada
  • El gol de Alfredo Tena contra Chivas
  • El baile de Brailovsky a Pumas
  • La rabona de Edú
  • Biyik y Kalusha
  • La atajada de Ríos a Necaxa
  • La media vuelta de Zamorano
  • El gol del ‘Misionero’ Castillo
  • Cuauhtémoc celebrando en la cara de La Volpe
  • Cuauhtémoc prometiendo y cumpliendo goles a Oswaldo
  • Cuauhtémoc saliendo aplaudido en Colombia
  • El último gol de Cuauhtémoc con América
  • Los goles del ‘Piojo’ López a Tecos
  • El ‘maracanazo’ de Cabañas en Brasil
  • El cabezazo de Muñoz a Cruz Azul
  • El penal de Layún bajo la lluvia a Cruz Azul
  • La bicicleta de Arroyo a Tigres
  • El remate de Pablito a Tigres
  • Y muchos más

América es un equipo grande que levanta pasiones por ser el único en el fútbol mexicano que es capaz de lograr hazañas que perduran por siempre en nuestros recuerdos. Que nos gustan los goles, sin duda, pero para mí, América es espectacular porque su historia está llena de momentos inolvidables y no porque necesariamente gana, gusta y golea la mayoría de las veces.

Exigir goles no es algo fuera de lugar. Quizá influye que vemos a los grandes de España, Alemania, Italia e Inglaterra dominar sus ligas con relativa facilidad y nos gusta pensar que América es el equivalente a esos prestigiosos clubes. Y claro que es el equivalente, pues todos los países tienen un equipo referente, pero América se nutre de momentos espectaculares como los que he citado y no de estadísticas.

Los goles dependen de muchos factores como planteamiento del rival, la puntería de los atacantes o si el arquero sale inspirado y se convierte en una muralla.

Seguir pidiendo que América marque goles al por mayor parece una pérdida de tiempo según mi opinión. En casi cien años de historia, solo 2 equipos de los ochentas (la época dorada) lograron promediar más de dos goles por partido así como el de Carrillo y el de Beenhakker.

La única obligación del América para mí como aficionado, es ganar en primera instancia; jugar lo mejor posible en segunda y seguirme regalando momentos que me harán esbozar una sonrisa cada que los recuerde.

Lo demás, son circunstancias del juego.

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