Han transcurrido pocas jornadas del Clausura 2011, pero conforme van extinguiéndose, adquiere cada vez más relevancia el homenaje que se le rindió a uno de los grandes jugadores que ha llegado al nido, José Alves "Zague". Una imagen que obliga a recordar constantemente el inicio de una historia que ha dejado de escribirse.
Fue en la década de los sesenta cuando el famoso "Lobo Solitario" llegó a Coapa. En ese período también lo hicieron Francisco Moacyr, Ataulfo Sánchez, Arlindo dos Santos, Izídio Neto "Vavá". Cinco nombres que instituyeron uno de los preceptos que harían grande a este equipo: Los extranjeros más destacados vestirían la camiseta azulcrema.
En los setenta fuimos testigos del arribo de una gran camada chilena; Roberto Hodge, Osvaldo Castro y por supuesto, Carlos Reinoso, el mejor futbolista no nacido en México que ha portado estos colores. Asimismo, evocamos a elementos como Miguel Ángel Cornero, Alcindo Martha da Freitas, Hugo Enrique Kiese, Néstor Verderi, Héctor Miguel Zelada. En los memorables años ochenta, Nilton Pinheiro "Batata", Francisco dos Santos "Zizinho", Eduardo Bacas, Norberto Outes, Daniel Alberto Brailovsky, Antonio Carlos Santos, Cecilio de los Santos.
De 1990 a 1996 fue el turno de Germán Martelotto, Oscar Ruggeri, Kalusha Bwalya y Omam Biyik y de 1997 hasta la fecha, de Iván Zamorano, Claudio López, Kléber Boas y Salvador Cabañas. ¿Podríamos agregar a algún jugador más? Quizá Gabriel Cedrés, Rodrigo Valenzuela o Frankie Oviedo, pero no habría gran diferencia, los datos son contundentes.
De 1970 a 1996, al menos 24 futbolistas de categoría se sumaron al club, de 1997 al 2011, 4 (7). No es casualidad que después de haber sellado un período tan exitoso, de haber dominado el balompié mexicano, el nivel de las contrataciones haya comenzado a decaer. El objetivo estaba cumplido. Se había hecho del América un equipo protagonista, ganador, con mística. ¿Cuál fue el siguiente paso? Dejar que el águila emprendiera el vuelo.
Presidentes, directores deportivos, entrenadores, adquirieron gran libertad en la toma de decisiones. Aunque si analizáramos nombre por nombre, en primera instancia concluiríamos que "estaba justificado". La mayoría era competente, eran hombres de fútbol, con conocimiento, pero al final, su trabajo no fructificó.
Se desaprovechó el respaldo de una de las empresas más importantes del mundo y sus vastos recursos económicos para comprar prácticamente a cualquier jugador. Prevalecieron los experimentos, los caprichos, la soberbia, la indolencia. No se respetó la filosofía azulcrema y permitieron que casi cualquier futbolista vistiera esta camiseta.
Es por eso que desde hace innumerables temporadas, los mejores extranjeros dejaron de llegar a Coapa. Hoy están en Torreón, en Monterrey, donde el capital ha sido bien invertido. Y esta tendencia continuará hasta que se advierta que ser "los Millonetas" no significa algo cuando se carece de visión, de sentido común, de interés, de amor a estos colores. Mientras tanto, se seguirá viviendo del pasado, añorando a esas viejas glorias cada partido, resistiéndonos a aceptar que el América del 2011, es el América de Daniel Montenegro, de Vicente Sánchez y de Nicolás Olivera.
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