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Los culpables están en la cancha

Durante el mandato de Michel Bauer han sido destituidos tres entrenadores; un extranjero de renombre, un campeón del mundo sub-17 y un mexicano con gran experiencia en el balompié nacional. La salida de cada uno de ellos, si bien justificada por su estilo de juego timorato o por la falta de resultados; ha evidenciado después de casi seis torneos, que el problema principal del América no está en la dirección técnica, sino en los jugadores.

Ramón Ángel Díaz llegó al nido en el Apertura 2008 sin conocer a fondo este fútbol, pensando en que no tendría dificultad alguna para adaptarse al mismo, sin embargo, a pesar de que la directiva le cumplió cada uno de sus caprichos, fracasó, y por ello, al enfrentarse a ese escenario inédito, buscó regresar a su país.

Más allá de que fue un terrible error el haberlo contratado, es un hecho que el plantel que se formó en aquel entonces, tenía más calidad que el actual; y aún así, no fue protagonista. Había elementos con trayectoria acreditada como Sebastián Domínguez o Alfredo Moreno, canteranos como Germán Villa u Óscar Rojas; y al final, lo que prevaleció en la estancia del argentino, fue que sus formas, no eran las "correctas".

El pelado, como la mayor parte de los estrategas, exhibe soberbia, prepotencia, autoritarismo, porque tiene una carrera que lo avala; y guste o no su estilo, nunca será válido condicionar el esfuerzo, no dejar todo en el campo de juego, por disentir con su proceder, ya que él ni nadie, está por encima de la institución.

Jesús Ramírez asumió el mando en la fecha cinco del Clausura 2009, con el precedente de ser el único en poseer un título relevante a nivel internacional, pero sin haber dirigido un solo partido en Primera División; así que en Coapa, comenzó su aprendizaje.

Con Chucho, los problemas en el vestidor comenzaron muy temprano. En ese primer torneo, Enrique Vera, un elemento que estuvo muy lejos de aquel que vimos en la Liga de Quito, se molestó por haber salido de cambio, hizo berrinche y fue suspendido. Este incidente desencadenó muchos más al interior del equipo que lo fueron desgastando.

Para el Bicentenario 2010, ya se hablaba de tres bandos, el de los extranjeros, el de los mexicanos y el de los jóvenes. Pero definitivamente el suceso que muestra el compromiso que tenían ciertos integrantes de la plantilla, fue el que dio a conocer Fernando Schwartz, y que ocurrió en la liguilla. Ángel Reyna comentando con los utileros, su deseo de ver a las águilas eliminadas lo más pronto posible para irse de vacaciones, y así sucedió; y una vez más, se prescindió del que ocupaba el banquillo, como único responsable del traspié.

Manuel Lapuente regresó a dirigir en el Apertura 2010, con el cometido de lograr lo que ninguno de sus antecesores pudo, un título. Su conocimiento y prestigio fueron suficientes para olvidar nuevamente, que su filosofía futbolística, es incompatible con la del América.

Y en su "expectante" retorno, lo llevó hasta la semifinal del torneo, algo que ni Ramón ni Chucho pudieron conseguir. No obstante, bastaron tres fechas del Clausura 2011, un solo punto obtenido, para que de un instante a otro, se diluyera la confianza que habían depositado en él, y fuera señalado como el causante absoluto del mal funcionamiento y por lo tanto, del mal paso.

Pero su parado defensivo y su incompetencia para cumplir con los objetivos planteados, no exime a Daniel Montenegro, Ángel Reyna, Israel "Jagger" Martínez, Juan Carlos Valenzuela, Pável Pardo y a la larga lista de futbolistas que nunca deberían haber pisado el césped de Coapa o que desde hace mucho deberían haber partido, de su paupérrimo desempeño y de su desidia en la cancha.

Y si a esto le añadimos los continuos reportes del estilo de vida de varios integrantes, amantes de la fiesta, y que algunas "autoridades" cuestionan continuamente las decisiones del que está en el banco; es evidente que lo que este club necesita, es la "reingeniería" de la que tanto se ha hablado, sin importar lo que Carlos Reinoso logre; ya que esto debe ser utilizado como un incentivo para corregir todo lo que está mal, y no para intentar disfrazar la realidad.

En menos de treinta y seis meses, tres directores técnicos fueron retirados de su cargo, con un factor en común; tuvieron enfrentamientos, desavenencias con varios de sus dirigidos y estos lo reflejaron en su comportamiento a la hora de estar en el terreno de juego; lo cual demuestra que el vestuario azulcrema arrastra apatía, conformismo, descaro, revanchismo; carece de carácter y posee "líderes" nocivos; está contaminado y demanda una profunda transformación.

Deben ser excluidos todos aquellos que no conozcan, sientan, vibren y amen estos colores, es una cuestión vital, porque finalmente son ellos los que ganan o pierden los encuentros, los que marcan o fallan los goles, los que pueden romper con la armonía de un grupo; los que conquistan campeonatos. Servirá de muy poco tener al mejor presidente o al mejor entrenador si no se cuenta con jugadores capaces de recuperar el respeto a esta camiseta y de hacer valer su grandeza. Así que al concluir la liga, se tiene que actuar; la afición y la historia de este equipo lo reclaman; debe ser el tiempo de recobrar la identidad.


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¿QUIEN ES SHOSHANA?

Politóloga. Americanista. Alegre, sencilla, apasionada. Amante de la historia, el cine, el fútbol y la tecnología .

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Shoshana @elroro_rojas @NidoAzulcrema En ese sentido estoy de acuerdo, pero hay que dar oportunidad a las fuerzas básicas.
Jueves, 17 de Mayo de 2012 18:45

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