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No a la violencia en el futbol

Saludos compañeros del Nido Azulcrema, un gusto volverles a saludar. En esta ocasión no tocaré la actualidad del club y las malas actuaciones en los últimos partidos. Sigo pensando que se calificará, pero no se pasa de Cuartos de Final porque no han demostrado que haya para más.

En cambio, quisiera tratar un tema que en semanas recientes dio mucho de qué hablar y que ya es, por desgracia, añejo: la violencia en el futbol. El pasado 1 de febrero se suscitó un hecho que me impactó de gran manera. Alrededor de 70 personas murieron y casi 248 quedaron heridos tras un enfrentamiento entre aficionados al acabar el partido entre Al Masry y del Al Ahly, esto en la primera división egipcia. Si fue premeditado o no es otro asunto, la realidad es que un estadio de futbol se manchó de sangre.

Yo les quiero contar unas cuantas ocasiones en donde tuve la desafortunada experiencia de acudir a un estadio y presenciar actos de violencia sin sentido y que en verdad me dejaron impresionado y atemorizado.

La primera no hubo peleas fuertes, pero sí fue espantoso. Se remonta al 19 de marzo de 2000, Jornada 10 del torneo Verano de ese año, Águilas del América contra los Tuzos del Pachuca en un casi lleno Estadio Azteca.

El partido terminó 0-0, pero lo que dio la nota fue que la porra de los hidalguenses arrojó bastante cantidad de tiras de papel y éstas se acumularon junto a la portería sur. La afición visitante se puso violenta en cierto punto del juego y arrojó bengalas a la cancha, una de estas estalló en la "montaña" de papel y comenzó un incendio. El juego se paró mientras el papel se quemaba. Gente del estadio y seguridad corrieron para apagar el fuego mientras, de manera increíble y sumamente estúpida, la gente del Pachuca seguía brincando y aplaudiendo su "logro".

Fue tanto que los jugadores Tuzos y el entonces entrenador del equipo, Javier Aguirre, tuvieron que pedirle a la afición que se tranquilizara, lo cual sucedió después de varios minutos.

El 11 de mayo de 2004 se disputó la Vuelta de los Octavos de Final de la Copa Libertadores entre el América y el Sao Caetano de Brasil.

Las Águilas necesitaban ganar por dos goles para avanzar, pero el duelo terminó 1-1 ante la tristeza de más de 100 mil seguidores cremas que nos dimos cita al partido. Tras unas burlas de los amazónicos y el ardor de los mexicanos comenzó una pelea entre los jugadores.

Después, los hinchas atrás de la portería norte comenzaron a invadir el terreno. Fue realmente triste y escalofriante ver a los seguidores cremas enardecidos atacando a los policías y aventando hasta una carretilla (que a la fecha me sigo preguntando de dónde la fueron a sacar).

Al final, sólo recuerdo que mi hermano me agarró fuerte y me dijo "vámonos" mientras yo le gritaba "pinches nacos" en tono bastante molesto a los peleoneros.

El 27 de julio de 2005, el América recibía en el Azteca a los Pumas en el Campeón de campeones. El juego, como siempre son éstos, era de alta tensión y había mucha expectación. Yo me salí a buena hora aprovechando que eran vacaciones y me lancé al estadio, donde vería a mi familia.

El tráfico en el Periférico era muy pesado, inclusive en la lateral, donde yo estaba. Ahí me encontraba muy tranquilo escuchando música en mi auto, un Chevy, cuando de pronto a mi derecha apareció un microbús secuestrado por una porra de los Pumas.

Traía puesta mi playera del América, que si no recuerdan en ese torneo era muy amarilla, y ni como ocultarme. Los aficionados auriazules se dieron cuenta casi de inmediato y comenzaron a insultarme, pero lo peor vino cuando una pata de pollo golpeó mi carro, y después otra y así durante varios minutos. La verdad sentí mucho miedo, como pocas veces, pero el terror casi me invadió por completo cuando vi que tres felinos se bajaron del "micro" e iban hacía mí. Muchas cosas pasaron por mi mente y lo único que se me ocurrió era abrir la puerta y echarme a correr. Pero para mi fortuna se dirigieron a carriles centrales del "Peri" para robarle una bandera del América a otras personas. Momentos después logré escapar.

Las Águilas al final triunfaron 2-1, se coronó Campeón de campeones y lo celebré muchísimo. Otra "aventura" que tengo se dio el 1 de abril de 2006, pero no fue en el estadio Azteca, sino en el Luis "Pirata" Fuente de Veracruz. El América visitaba a los Tiburones en la Jornada 13 del Clausura 2006.

Mi señor padre había conseguido entradas para la familia y unos primos, por lo que decidimos lanzarnos al partido. Desde que llegamos fuimos recibidos con insultos. En el estadio se dio una de las peores cosas que he visto: miles de personas abarrotaron el inmueble y era, literalmente, casi imposible entrar. Mi padre y madre lograron llegar a los lugares, pero en el camino agredieron con golpes (no muy fuertes) a mi papá y mi madre estaba muy asustada. Además de los típicos insultos y uno que otro objeto aventado.

Los demás nos quedamos en el pasillo esperando poder entrar. Después de unos minutos, mis padres regresaron como pudieron y decidimos salirnos para evitar que nos agredieran. Es la única vez en mi vida que he tenido que salirme de un estadio por esta razón. Vimos el partido en el hotel y el América ganó 1-0 con golazo de Irenio Soares.

Como anécdota, el gran Antonio Carlos Santos estaba a un sillón de distancia.

En una ocasión, ésta sí les debo la fecha correcta, fue hace como 10 u 11 años, en un América vs. Toluca en el Azteca, ya acabado el juego estaba con mi familia en los pasillos cuando una botella de vidrio cayó a sólo un metro de distancia. Al voltear a ver quién lo lanzó sólo vimos a un par de idiotas choriceros riéndose.

Como pueden ver tengo muchas "aventuras", por fortuna ninguna de gravedad, pero hay quienes sí le han tocado. Por ejemplo, hace unos tres años, la Monumental agredió a una familia y una de las hijas terminó hospitalizada. Las tremendas peleas entre las porras por cosas tan simples como una manta. Hay cosas por las que vale pelear, por una manta es de estúpidos.

Yo la verdad apoyo la idea de que todas las barras en el futbol mexicano deben desaparecer. Sus cánticos pueden ser espectaculares, pero en general no aportan nada y estaremos mucho mejor sin ellas.

Es cierto que no toda la violencia la generan ellas, pero sí la mayoría. Espero pronto volver a ver el estadio lleno de familias y no de imbéciles que no entienden que el futbol es pasión, mas no una guerra. No deseo nunca ver en México una situación como la que se vivió en Egipto.

Por lo pronto los dejo y si ustedes tiene alguna historia similar ojalá me hagan el favor de compartirla conmigo y con el resto de Nido Azulcrema. Además, les recuerdo que toda opinión y sugerencia siempre serán más que bienvenidas.


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¿QUIEN ES PETEMAN?

Lic. en Periodismo. Columnista de NidoAzulcrema. El verdadero y loco hincha americanista.


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