En esta ocasión, no voy a comentar sobre la crónica de una eliminación anunciada que nos depara el destino o de los refuerzos que considero deberían llegar al club, no, eso será para la próxima. Esta vez quiero comentar con ustedes sobre un tema que ha girado mucho en nuestro sitio en las últimas semanas: la nueva afición azulcrema.
Todo comenzó cuando hace unos días se puso un sondeo donde ganó la opción que el América gane y sea campeón sin importar cómo se logre, lo que originó que nuestros compañeros Slash y Carlos criticaran duramente argumentando que la nueva afición crema ya no demanda al club como antes. He aquí donde se generó en mí una teoría que les comparto.
La generación de hinchas que nacieron a mediados de la década de los ochenta, como lo soy yo, para acá no es que demanden menos, simplemente es que para nosotros la realidad del club no es la misma que la del pasado, no sabemos lo que es ser el papá de la Liga.
Permítanme explicarme un poco más utilizándome como ejemplo. Yo nací en 1984 y, para ser honesto, tengo recuerdos demasiados borrosos del título de 1989, mas mi primer recuerdo, el cual sí tengo presente, fue la eliminación de 1990, aquella con los Leones Negros de la UDG en la mismísima cancha del Estadio Azteca. La recuerdo bien porque me fui llorando desconsolando del inmueble.
Entonces, si consideramos que la gente como yo, los cuales sus primeros recuerdos son de 1990 para acá, se darán cuenta que han crecido viendo el fracaso como algo común y los triunfos son algo muy, pero muy, contados.
A nosotros no nos tocó crecer idolatrando a Santos, a Brailovsky, a Tena, a Ortega, a Zelada, Outes, a Hermosillo, a Luna ni a todos ellos, no, a nosotros nos tocó ver a petardos como Leo Rodríguez, a Fantick, a Pocho Insúa, al 'Halconcito' Peña, a Vuoso... y nuestros ídolos son el Temo, 'Piojo' López, Ochoa, Ríos, Pardo.
Todos lo pasado en los ochenta son historias que nos han contado nuestros padres, hermanos y amigos, pero sólo son eso, historias. Para nosotros la realidad es que el América es un club que es grande sólo porque nos lo han dicho, quien diga que las cosas no pasan como antes en el América, siendo de la que cariñosamente he nombrado generación americanista X, miente, porque para nosotros el pasado azulcrema es exactamente el mismo que lo que se vive ahora.
Si no me creen, vean este dato: en 20 años se han disputado 37 torneos de Liga, de los cuales sólo en dos se ha coronado el América. Es decir, que en 35 ocasiones nos ha tocado ver al equipo morir de nada, eliminaciones increíbles, fracasos totales y, muchas veces, ni siquiera se meten a la Liguilla.
Otra manera de verlo, en 20 años, contando desde que se ganó el título hasta que quedaron afuera en el siguiente, sólo en uno se ha saboreado la gloria, es un aplastante 95 por ciento de fracasos contra sólo 5 de triunfos.
Cómo olvidar las eliminaciones contra Cruz Azul en el 99 y 94 (púdrete Diego la Torre), contra el Toluca en un sin fin de ocasiones (tú también Cardozo), con el Pachuca, con el León, con el Necaxa, las Chivas en el 2006, contra el Santos en el 2002 y el Tigres en el 2005.
Las malas decisiones a nivel directivo, esto para nosotros es el pan de todos los días de nuestras vidas.
Entonces ¿qué pasa? Pues que la gente como yo ya está hasta la madre de apoyar a un equipo perdedor y queremos que gane, como sea, pero que gane.
Esto no nos hace menos aficionados que los de antaño o que exijamos menos a los otros, simplemente somos diferentes por las realidades que nos tocó ver y vivir. Volvemos a lo mismo, yo no puedo decir jueguen como en los ochenta porque no lo vi, no sé cómo era, sólo hay unos cuantos videos y lo que nos dicen, lo que sí vi fueron las míseras de los noventa y del nuevo milenio.
Sé que esto me lo van a debatir mucho, pero un título gánese como se gane vale exactamente lo mismo que si se obtiene arrollando, es una estrella más, todo lo que digan sólo es verbo, vale lo mismo. Es como si se gana con un 10-0 a 1-0, son tres puntos y se acabó, eso del orgullo y las formas son puro bla bla, son tres puntos y ya.
Nos encantaría ver a un equipo literalmente estilo Barcelona, pero eso se da poco en el mundo, primero que ganen y luego ya vemos eso de aplastar.
Imagínense cómo serán los aficionados dentro de 10 años, por aquellos que serán integrados por los que hoy son niños de 8 ó 10 años, esos que su recuerdo del título del 2005 ya se ve lejano, todavía serán más desesperados que nosotros ¿exigirán menos? Claro que no, pero sí disfrutaran de los triunfos cuando se den más y sin importar cómo porque estos no llegan como nos dicen que llegaban.
¿De quién es culpa? del Equipo, éste que se ha encargado de embarrar su gloria.
Pero eso sí, todos tendremos algo en común, sin importar qué pase siempre estaremos ahí para apoyar al equipo en las muy pocas veces buenas y en las interminables malas.
Como siempre les recuerdo que cualquier comentario o sugerencia son más que bienvenidos.
PD: En caso de que el América logre el súper milagro de avanzar a la Final, he prometido llevarle un ramo de rosas a la Virgencita de Guadalupe... Y si se logra el título, prometí desde hace varias semanas caminar de mi casa (que está por el toreo, Norte de la Ciudad de México) hasta la catedral del Centro Histórico. Sólo lo hago oficial para que no digan que el Peteman se hace pato en sus promesas.



