Cuando Emilio Azcárraga Milmo decidía hacer algo lo hacía bien. Cuando en su mente se dibujó traer a México una Copa del Mundo decidió que el primer paso era incorporarse al fútbol.
Para ello, compró al América y puso en marcha la construcción de la catedral del fútbol mexicano, y que sería casa del más grande de México. Los arquitectos Pero Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca fueron los visionarios que le dieron hogar a la pasión. Poco sabrían que su obra sería testigo de grandes momentos.
El nombre del nuevo templo fue elegido a través de un concurso. Una convocatoria invitó a los aficionados a mandar propuestas de nombres, siendo el más votado el elegido. Así fue bautizado el Coloso. La designación le quedó perfecta, ya que el ganador rememoraba aquel pueblo de grande historia y grandeza que hicieron del centro de México su residencia. El Estadio llevaría el nombre de Azteca.
Fue el 29 de mayo de 1966, tras una idea que se inició cuatro años antes, sobre los antiguos terrenos ejidales de Santa Úrsula Coapa, el Estadio abría sus puertas.
Guastavo Díaz Ordaz, acompañado de Stanley Rous, presidente de la FIFA, y de Emilio Azcárraga Mimo, entre otros, dieron la patada inicial.
Después del evento protocolario, los azulcremas del América pisaban por primera vez la cancha de su nueva morada. El partido inaugural vio enfrentarse al Torino de Italia y al América. Corría el minuto 10 cuando el jugador brasileño Arlindo Dos Santos ponía su nombre con letras de oro en la historia del América y del Azteca. Con un disparo potente Arlindo hizo el primer gol, por no decir golazo, en la historia del Estadio. El marcador final fue de 2-2.
La historia del Estadio Azteca está más que ligada a la de las Águilas del América. De los 14 títulos de liga que ha levantado el América 9 fueron en la cancha sagrada del Coloso. Así como varios títulos internacionales como las dos copas Interamericanas. No se entendería la majestuosidad del América sin su gran refugio, su nido.
En 1997 por un breve espacio el estadio dejó su nombre original para ser llamado Guillermo Cañedo en honor al gran directivo del mismo nombre. Tristemente para Cañedo, la hinchada nunca aceptó el cambio y el nombre original no tardó en ser restituido.
Entre sus logros futboleros está albergar dos finales de Copa del Mundo, Juegos Olímpicos, Centroamericanos, Copa Confenderaciones, Copa Libertadores, Copa Sudamericana, Campeonatos mundiales juveniles, Copa del Mundo Femenil, eliminatorias mundialistas, Copas de Oro.
Sin olvidar que es el único estadio en el mundo que vio consagrarse a dos de los más grandes, al Rey Pelé y a Diego Armando Maradona. Y también fue testigo del único título oficial de una selección mayor cuando México venció a Brasil en la final de la Copa FIFA Confederaciones 1999.
Ahora, el Estadio Azteca está a la espera de una Copa América.
En otros ámbitos el Azteca ha visto desde el Papa Juan Pablo II, pasando por Julio César Chávez y partidos de americano, hasta Bronco.
Por la calzada de Tlalpán, en la explanada del Estadio, se puede observar la obra "El Sol Rojo" del escultor Alexander Calder, colocada ahí con motivo de los Juegos Olímpicos de 1968.
Por varias décadas el Azteca pudo albergar a alrededor de 120 mil aficionados, ahora después de tantas remodelaciones la capacidad es de 105.064.




