
Escuchando sus peticiones, he aquí el primer duelo de petardazos azulcremas. Recordaremos a dos jugadores que no sólo demostraron ser una basura, si no que con su ineficacia nos costaron muy caro.
En esta ocasión pondremos a competir a Juan Ángel Paredes y a Moctezuma Serrato, quienes gracias a su petardez nos quedamos fuera de la Liguilla del Verano 1999 y la del Apertura 2002.
JUAN ÁNGEL PAREDES
Paredes llegó al América como refuerzo para el Invierno 1999, y desde que llegó demostró ser un jugador de medio pelo. Apenas anotó 6 goles en los dos torneos en los que estuvo en Copa. Pero su momento cumbre fue el siguiente:
En el Verano 1999 las Águilas llegaron a la Liguilla como cuarto lugar general y les tocó enfrentar al Santos de Torreón. En el partido de ida los Laguneros sorprendieron a los azulcremas y vencieron 3-0.
El domingo 23 de mayo, el América saltó al campo con la idea de remontar y seguir buscando el título. Al minuto 22 del primer tiempo ya se ganaba 1-0. Iniciando la segunda mitad, al minuto 8 para se exactos, en una jugada rápida, Cuauhtémoc Blanco se encontró con el balón a las afueras del área. Con la salida del arquero lagunero encima, Blanco le mandó un pase a Paredes quien venía entrando solo. A unos pasos de la línea del área chica, Paredes falló el segundo gol de manera ridícula.
Los americanistas ya no pudieron recuperarse de tal falla y a pesar de haber hecho el segundo gol al minuto 14 del segundo tiempo, las Águilas no pudieron remontar. Y Paredes quedó marcado como un petardazo de antología al comerse ese gol claro que hasta el "Maleta" Esqueda hubiera anotado
MOCTEZUMA SERRATO
Jugador que llegó al América para el Verano de 2002. Estuvo un año con las Águilas y apenas sumó cuatro partidos jugados, tres en el Verano 2002 y 1 en el Apertura 2002. A pesar de no tener juego por su pésima calidad, Manuel Lapuente decidió usarlo, sin razón alguna, en el juego de vuelta de los cuartos de final del Apertura, donde Moctezuma dejaría su nombre marcado en el libro negro de la historia del Club América.
Las Águilas venían de ser campeonas y tenían la mesa puesta para el Bicampeonato. Durante el torneo regular apenas perdieron en 2 ocasiones y llegaron a la Liguilla como Superlíderes con 43 puntos. En los cuartos enfrentarían al Santos de Torreón.
En el partido de ida las Águilas lograron un empate a tres goles. El encuentro de vuelta, jugado un 8 de diciembre, parecía de mero trámite pero no fue así. En el minuto 40 de la primera parte los laguneros anotaron el primer gol, dos minutos después, en una jugada que sorprendió a la zaga santistas, Moctezuma Serrato se vio solo frente al marco sin arquero ni nadie más que lo pudiera incomodar. En al área chica remató de cabeza un balón que venía botando y sorprendentemente lo puso en el travesaño fallando un gol cantado. Minutos más tarde Villa haría una autogol que terminó de matar al América, sin importar que Blanco al 70 nos acercó en el marcador.
Serrato tuvo la gloria en las manos (o en la cabeza). Con el empate el América hubiera calificado y el Bicampeonato hubiera estado a tiro de piedra, pero no, la basura de jugador falló de manera patética.

