Entre las múltiples fallas que existen en el América en este momento, hay una que ahora es más evidente que nunca.
A las Águilas le falta un líder en el campo, urge alguien que cuando todo se ve negro levante la mano y cargue con el equipo. Que los saque del atoradero y los lleve a la tierra prometida.
En la banca tenemos a Carlos Reinoso, apasionado del fútbol y más apasionado de las Águilas. El "Maestro" tuvo la capacidad de infundirle a un equipo moribundo un poco de amor propio y ahora las ganas sobran en Coapa.
Pero no puede ser que el entrenador sea el hombre fuerte, que sea la persona que recibe todo los reflectores porque a pesar de todo lo que pueda hacer desde su posición, simplemente no está dentro de la cancha.
Es necesario que en el campo haya alguien que pueda motivar a sus compañeros, alguien que levante siempre la cara sin importar las circunstancias, alguien que todos, desde el utilero hasta el hincha que está en su casa viendo el partido por la televisión, volteemos a ver en momentos de urgencia, alguien que te haga pensar que las cosas estarán bien siempre y cuando él esté en la cancha.
Desde hace muchos años en América siempre ha habido alguien así, desde el Récord, pasando por Octavio Vial, hasta el mismo Reinoso o Alfredo Tena o Cuauhtémoc Blanco.
Cuando se fue Blanco vivimos un breve vacío, pero de repente surgió alguien que tomó el papel de líder, Salvado Cabañas, quien no sólo con sus goles levantaba al equipo.
Todos sabíamos de su capacidad para liderar, el gran "Mariscal" que nos sacaba de las peores circunstancias y siempre nos daba fe sin importar el panorama que enfrentábamos.
Pero después de aquella terrible noche de enero de 2010, el América se vio totalmente perdido.
La ausencia de Salvador se hizo evidente con la carencia de goles, pero aún más con la falta de liderazgo en el equipo.
Se supone que Pável Pardo estraía encargado de ese tipo de cosas, pero el otrora capitán no pudo con el paquete. Sí, intentaba hacerlo pero su liderazgo se vio opacado por su inminente caída futbolística, no puedes encabezar un movimiento si simplemente tú eres una de las causas de los fracasos y no una solución.
Entonces volteamos a otras opciones. El "Rolfi" Montenegro se suponía tenía la capacidad futbolística para ser quien cargara con el equipo, pero no ha tenido ni la capacidad para jugar bien y ni para ponerse la escuadra al hombro.
Vicente pintaba para ser quien inclinara la balanza a favor del América, pero tampoco ha podido, en efecto, ha mejorado su fútbol pero no tiene el carácter para guiar al equipo.
Mosquera sin dudas uno de nuestros mejores elementos, pero parece tener un carácter dócil, no se le ve enojado ni empujando a sus compañeros. Carece del potencial para ser líder.
Rosinei es un excelente jugador, pero es de aquellos llamados "obreros", es decir, de los que están para ser uno más de los que cumplen con su función pero jamás podrán llevar la carga y la responsabilidad de encabezar un grupo.
Olivera es una basura.
De los mexicanos, ni Reyna ni el "Topo" ni Esqueda ni nadie tiene la fuerza y determinación para ser quien camine delante de todos.
Y bueno, en teoría quien ahora debería ser el máximo símbolo de las Águilas, líder absoluto de la escuadra y el encargado de motivar a sus compañeros con el ejemplo y poner éso que se tiene que poner en las épocas oscuras es Guillermo Ochoa. Lamentablemente Ochoa se está perdiendo. Golpes anímicos por cuestiones personales y profesionales, como perder la titularidad en el Mundial 2010 y no poder terminar de salir a Europa, han hecho que la hinchada pierda un poco de fe en él. Y pero aún, desde hace unos meses dentro del campo Ochoa ya no parece ser el mismo de antes.
Hay que recordar que en el campo Cabañas mandaba, pero gracias a Ochoa y sus grandes atajadas hacía más fácil el trabajo de Salvador, pero ahora, carente de un líder natural en la cancha y no estando en su nivel más óptimo, Guillermo no ha tenido la fuerza suficiente para ser quien nos saque del fondo del barril donde estamos.
Urge que para futuros torneos la directiva tenga la capacidad para localizar alguien que pueda ser ese líder que tanto nos urge y lo traiga a Coapa. Porque de los que están ninguno lo será, y ya está más que comprobado.



