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Armando

Académico. Editoralista de Excélsior. Columnista de NidoAzulcrema. Americanista por siempre y para siempre.

¿No hay remedio?

Llegó el “Capitán Furia,” pero, a las Águilas no las salva ni el Capitán América. Y es que los de Coapa  no tienen alma ni corazón. De hecho, se trata de 11 individuos corriendo en una cancha de futbol, mas no de un equipo de futbol. Así, todo es desorden, no se ve articulación entre las líneas ni en cada una de éstas, no hay disciplina táctica (o los jugadores no saben qué hacer o sí lo saben pero no son capaces de hacerlo), nadie patea la pelota correctamente, nadie da un centro decente, nadie tira a gol. Es más, nadie quiere la camiseta, nadie la respeta.

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El América ¿Hacia dónde?

Saludos, amigos de Nido Azulcrema. La última vez que me dirigí a ustedes dejé esta pregunta en el aire: con Reinoso, ¿hasta dónde llegará el América? Y es que si bien “el maestro” es americanista a morir, tiene pelotas, le gusta jugar ofensivo y, definitivamente, es mucho mejor opción que el nefasto Lapuente, el América no tenía plantel cuando tomó las riendas don Carlos. Vamos, no tenía plantel desde el comienzo mismo de la temporada. De hecho, hace mucho tiempo que no tiene plantel. Por eso planteaba yo la pregunta: ¿hasta dónde se llegaría con Reinoso dado que el equipo en sí es una basura? ¿Habría éxito en la Libertadores? ¿En la liga? ¿Fracaso en ambos torneos?

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Carlos Reinoso ¿Hasta Dónde?

 

La buena: finalmente medio despertó Emilio Azcárraga y se deshizo de Lapuente.

La mala: Bauer, Ordiales y compañía siguen al frente del equipo.

La regular: llegó Reinoso. Califico la llegada de Reinoso como regular porque, a mí parecer, y después de cuatro partidos con don Carlos como entrenador, el América no ha mejorado en nada, excepto, en ánimo. Claro que esto es ganancia, pero, como ya comentaré, no es suficiente.

La peor: Bauer no va a querer darle tiempo a Reinoso, es decir, igual y lo deja terminar el torneo, pero, no creo que quiera darle continuidad, a menos de que gane el campeonato local o La Libertadores, cosas que se vislumbran casi imposibles. Así, para el torneo que viene, Azcárraga tendrá que decidir entre Bauer y Reinoso; lo más seguro es que se vaya Reinoso y siga Bauer: si Azcárraga no ha corrido a Bauer todavía, no veo por qué lo hará en el futuro cercano, la verdad. Y mientras todo esto ocurre, el América no va a hacer nada relevante.

Y es que, para que el equipo realmente levante y juegue como todos queremos, sea ganador, etcétera, no basta con que llegue Reinoso a gritar y a tratar de poner orden. Hace falta también que salgan de las filas amarillas, por lo menos, los siguientes jugadores: Vicente “nada más estorbo” Sánchez, “Jaggercito” Martínez, “Angelito” Reyna, “Paletita” Esqueda, Pável “ya estoy viejo” Pardo, etcétera. De hecho, es más fácil ponerlo así: para que el equipo mejore, que se queden Arquivaldo, Ochoa, Navarrete, Rojas (a veces tengo mis dudas respecto a éste último), el “Shaggy” Martínez y Rosinei. Todos los demás, que se vayan a su casa o a otro equipo. En su lugar, es necesario que la directiva contrate a jugadores serios, profesionales, de calidad, etcétera, o sea, no nada más a vividores que vienen al América a hacerse de dinero, a pasarla bomba jugando cada 15 días en uno de los mejores estadios del mundo y, por supuesto, a arrastrar la camiseta y la historia de las Águilas.

Mientras se siga con los mismos jugadores, podrá venir el mismo Mourinho a dirigir al América y, de todos modos, se jugará igual que ahora. El punto es, pues, que qué bueno que se fue Lapuente y que llegó Reinoso, pero, eso no basta: los jugadores, el plantel en sí, no tienen calidad. Basta nada más ver a Vuoso, quien da un buen partido cada 5 juegos. Lo mismo le pasa a Reyna, Montenegro, Márquez, etcétera. De hecho, todos estos jugadores son muy constantes y bastante regulares: es raro que jueguen bien, es decir, que se salgan de lo normal, de su nivel normal, el cual es bastante mediocre.

Dado lo anterior, me pregunto: con Reinoso, ¿hasta dónde llegará el América? Lo que vimos hoy contra Necaxa nos indica que no muy lejos: los jugadores no son acertados, tiran centros nada más porque sí, son incapaces de hilvanar tres pases seguidos, etcétera. Y cuando uno mira la banca, dan ganas de llorar: no hay nadie con capacidad de entrar al campo y lograr una diferencia notoria. Eso sí: Reinoso grita y grita, se desvive, se quiere morir, se quiere meter a la cancha a jugar él mismo, etcétera, y todo eso anima a los jugadores o, por lo menos, los invita a que no se hagan los que la virgen les habla todo el tiempo, pero, nada más.

Lo ideal, para mí, sería lo siguiente: que corran a todos los jugadores excepto por los que ya mencioné, que Bauer, Ordiales, etcétera, se vayan a vender jugos a alguna esquina de la ciudad, que Reinoso se quede el torneo siguiente y se traiga a Luna y a Tena a la banca misma del equipo para que le ayuden y luego, que ellos tres, con la asesoría de una comisión integrada por exjugadores como Zague, Ortega, Santos y similares, decidan las contrataciones para el siguiente torneo.

Y así sí, es decir, a ver si así el Maestro puede llevar al equipo adonde todos queremos. Pero mientras tanto, no nos hagamos ilusiones: se ve muy pero muy difícil que Reinoso, o quien sea, haga del América lo que quisiéramos ver; simplemente, no hay con qué, cuestión que es culpa de Bauer, Ordiales, etcétera y, por lo tanto, de Azcárraga. A ver, pues, si este último termina de despertar ya que sí medio despertó, pero, eso no basta: ojalá, ojalá.

 

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Académico. Editoralista de Excélsior. Columnista de NidoAzulcrema. Americanista por siempre y para siempre.

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